jueves, 9 de octubre de 2014

Antimanifiesto para un Irreverente


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Antimanifiesto para un Irreverente 




  Roger Herrera Ribas

Fotografía de: Orlando Monteleone
 tomada de:  http://omonteleone.wix.com/photography#!untitled/zoom/cka2/image1fs6



Roger Herrera Ribas no es un poeta, no es un artista plástico, no es un actor. No es un padre que cabalga con sus hijos, sobre un arcos iris de esperanzas, para construir la vida. No es el filo de una navaja. No es su propia imagen reflejada en una pantalla de cine, representando a un chamán, a un sicario, a un prócer de la independencia. No es un profesor universitario que hace de las aulas de clase, un escenario teatral, poético, circense. Es incapaz de dar clase a madres adolescentes, a maricas desdentadas, a jóvenes ansiosos de aportarse un grano de arena para salir de la ignorancia. No es un hombre que transita por las escalinatas de San Agustín a altas horas de la noche para encontrarse con los más bajos signos de la calle, que se realzan en una sinfonía de disparos, arrebatones, sexo, y madrugada. No es el promotor cultural que viaja a los pueblos mas recónditos de la provincia, sin viáticos, ni privilegios, a dictar cátedras de teatro, y/o poesía. Por ninguna razón riega semillas por todo el país para que se generen procesos culturales que terminarán excluyéndolo. Roger Herrera no es ese que liga el Jazz, la Salsa Brava, el Joropo Tuyero, con toda la música que hierve en su sangre. Roger no es el buen amigo que sabe de tus limites y no te pregunta, te apoya. No es el artesano del verbo que en un poema dialoga con T.S. Eliot, Rimbaud, Heidegger, Juan Calzadilla. Roger no es el escritor que desintegra el lenguaje, lo hace polvo y después en un amasijo humedecido por su aliento, amalgama expresiones que integra en un perfomance de imágenes caleidoscópicas, de las cuales fluyen haikus, elegías, odas, manifiestos, murales, oraciones. Jamás reescribe su poema infinidad de veces en una maquina Remington antes de velarlo a los lectores.  

En su poesía no es capaz de desatar pasiones, de revolverte el espíritu, de hacer estallar tus vísceras, de hacerte ir a la búsqueda de otros poetas, otros poemas, otras lecturas, que calmen la furia que significa leerlo. Sus poemas no te invitan a escuchar a John Lee Hooker, a cantar un blue en un vagón del metro, a destilar un buen cocuy, una copa de vino, un tercio, un michecito, a orinarte en la puerta de una jefatura. La grafía de sus poemas y su composición, en nada se parecen a su trabajo como artista plástico; leerlo, ver sus cuadros, no representa una novedad, una apuesta, un aporte a las formas estéticas de la poesía y de la plástica. Él no estudio en la escuela de Arte VisualesCristóbal Rojasni es licenciado en Teatro del Instituto Universitario de Teatro, hoy Unearte y no es cierto que sea Profesor de la UBV en el estado Barinas. A Roger Herrera no lo quiere nadie en este país. El no quiere a su madre, ni quizo a su hermano Jaime ni a la familia Lucena. Nunca en su vida Roger Herrera se nutrió del espíritu de Antonin Artaud, tampoco es cierto que en sus mocedades fuera un lector asiduo de Bukowsky.

 
Es falso que fue un gran amigo del maestro Guillermo Abdala que compartió con él, su pasión por la plástica y por la palabra. Es mentira que Juan Calzadilla y él se respeten en la poesía, en la pintura, que se escriban, que dialoguen, que beban de la misma copa donde bebieron Eros, Baco y Dionisio. Este poeta nunca como artista plástico o poeta ha desafiado a los poderes de la Iglesia Católica. Es falso que sus amigos lo quieran y lo respeten y que muchas mujeres lo amen con la ternura de las vírgenes. Por eso te digo a ti que no eres lector de poesía, no lo leas, no te atrevas a leerlo, te lo prohibo. El infierno esta apartado para él, y para otros que como él, inundan con sus aullidos la noche de Caracas, y revientan las corrientes del Capanaparo. El ruido metálico, elástico, vítreo, afilado, de sus poemas te cortaran el aire.  

No te permitas leer esta breve selección de su obra poética, que de seguro no la escribió él, así como tampoco debió escribir sus ensayos sobre literatura y teatro, ni su obra de dramaturgia. No queda mas nada que decirte apreciado lector, corre, huye de este extraño ser grandilocuente. Sálvate, no léas esta selección, ni sus libros y si puedes llévame contigo.





Amor propio

No bebo con hombres que no respete
Es mi poética, y a partir de este momento
No gasto bengalas en falsos circos
Ni procesiones en viudos muertos.
Que me ponga a prueba la existencia
Denme un tenor.

Una lira
Y un vino grueso
Y rojo como la lava
No aquerencio a falsos leguleyos
No acepto en mi mesa la vendimia vestida
De efebo
Ni parnasos
Ni maricas
Ni viejos fofos del infierno
Solo quiero carmelitas viandantes del tableaux; hombres rudos de hacer,

Y del verso
gente de a de veras
No muertos
Que hacen sus muecas como títeres de hueso
No bebo y no obligo
Me mantengo fuera de las mesas
Y en mi vino no acepto una mustia
Presencia hostil
O resurrectos
Harto estoy de los comedidos burócratas y tinteros
Harto de parlanchines que su vida no arriesgaron
Ni en jergas ni en castillas ni en lances ni en damillas

No bebo con hombres que no respeto
Para ahorrarme escupir sobre sus yelmos
Tristes, pobres hombres vueltos nada,
Hechos miedo

(De: Octubre Rojo) 




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Ciudad

Sin identidad
he olvidado mi número
la puesta en escena de mis odres.
Requisitos para habitar este hastío desmedido
sed para los pájaros del miedo
alimento a los canes biformes…
Veo subir grandes taras a los postes de luz
graznan las bocas en las casas
Asumen los gusanos la pezuña y el pico
o enarbolan garras a los sin fortuna
que quisieron decir e incriminaron el resto.
Convalece entonces la ciudad, les azota la peste
de la lengua, -las mismas se arrastran-
undosas en la sed, relatan el epos del cives.
En el deceso de los autos, las máquinas vomitan
Silogismos en el crimen puro del efebo.
Celebrado en los mástiles de luz, enhebrado en
sus abismos a negros, ciertas aves tejen el destino
se auspicia un coro de cuervos.


(De: El Lenguaje de los Dioses)






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Arábigo

Un niño
Atesora
en el Tigris
(su lágrima de ojal)

Él sabe de Ulises,
Nabucodonosor
Conoce a al Fayad el tejedor
Que pescó la tristeza
En la margen dorada del sueño

(De: 70 Poetas venezolanos en solidaridad…)






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Humilde imitación al ars poética
De Ramón Palomares

a mis hijos Roger Cristóbal y Lorena
Isabel, paridos de una Gocha
Gallito de Burbusay

Llévate a Roger Cristóbal
Y a Lorena Isabel para Pam Pam,

Llévatelos lejos en tu chorro de luz
que semeja un violín; anda con mis crías
en el lomo de una nube,
no te avergüences gallito
de ser la voz de los vientos
de tener el vellocino en tu guargüero
y tejer de melodías madrugadas hacer llover la luna
como quien llueve un anhelo
llévate mis hijos bajo la llovizna
en la niebla pesada de los párpados
Purpúreo alado
que trovó pico `e gema
como Homero
como mano Ramón, el poeta del pueblo
o mano Leoncio o mano Javier.
¡Que canten transparente como el miche!
¡Susciten los fuegos
tus garúas y luceros!
(aguacero de arena tus desuelos)
Jondo y claro al origen y a la ruta de los bardos
donde Dios es el viento…

(De: Octubre Rojo) 






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POETAS DE RIVER SIDE

a Ximena Benítez
Nosotros los poetas de esta canina ciudad
hecha de cemento y porquerías
también tenemos una flor en el ojal del sombrero
para decirle “ adiós” a las muchachas y cernir la lluvia
papelillo íntimo y nube donde aferró mi caída...

Toco el sax para refrendarle a Dios nuestra inmanencia

Interpreto en la burbuja la confesión a la celosía

parir cada moneda tras el bravo ardor del girasol

giraflor y pena
boa dormitada en el chimó
en el limbo la palabra hace la suerte del alambre se despeja y
anonadada pasa por el ojo de una aguja, líquida, virtual
insólita al compás de un mambo hace dirimir los loros y su peste
leguleya;
hace fluir la onda del cristiano río y su locura bautismal

Fluir
Fluir
marchan las hormonas
y los gatos
en River Side.

Ángel

cada ópalo
cada pepa de zamuro
nos remite a la suerte
nos proponen medallitas en la batalla diaria
“ te nombro soldadito de plomo, en la esquina Vanidad
encontrarás
a tu sombra”- y, te exhortará al rito de los gallos-

Tú dirás “no quiero”

El vendrá a perderte.

Vivimos en enormes cajas, transparentes, translúcidas, prístinas
azogadas; ubicuidad del despertar; inanidad del vivir.
Invisibles gusanos que comen del poema
Allí en el gran vidrio irreal somos su probetas...
ejército de ciegos
músicos desprovistos de orejas original manera de pelear
pretender el intercambio
Muelas partidas por nostalgias
Ratones por cápsulas de odio y nubes de alquitrán donde alquilan
miembros
e instrumentos fallidos para insinuar el pecado
expedito en la oración
Orar avivar la noche
lo que resta de la bala
el filo del loro
los estigmas y la cruz oxidada en cada rezo

Rezo
es hora de ponerme la escafandra es menester
ver arder la bola de agua
transcribir otros mundos en el mío microscópico y feral
como mi padre que yace entre mis manos ahogado en el polvo
áureo y cenizas de laurel. Padre mío que en el agua abundas
omnímodo como un pez
que me das de comer y beber y sádico me besas donde está mi
vieja pena
los senos nocturnos y la leche de fuego que abrazó los óleos de
Van Gogh
los insutos estelares el miedo disfrazado en las navajas las eternas
violaciones
vieja mía resurrecta después de la caída abisal postín terquedad
de seda.

II


Enhorabuena la araña se desnuda
temo en cada hilo soñado
mi vieja perdida en los espejos del loco

Flor de loto que fuiste Tártago, bruma de la rabia
¿Dónde están las hormigas, los denarios de Judas, la peste del
manto,
el pecado olvidado en cada pan?

Calle
lengua pegajosa que luces el lastre del viaje
los poros del navío
Ulises duerme en un camarote de libros y el sabio recoge chapas
y orificios; vende orejas y marices largas ¿Quién quiere lumbre
en
su hogar?, ¿velas para la solana?
Maldita costumbre de pedir sin dar es un acto mezquino
si brilla moneda menoscaba el canto
si lloro de aleluya inquiero en la desidia
si uso charoles excuso la bondad de los perros
si hago acopio de mis dudas no pensaría ante el retrete
si recupero un sombrero los felinos felpan mi memoria
si escribo poemitas me ven gaseosa como una rosa
si me peino aniquilo el porvenir de los calvos
si tengo amigos soy homo sax-piens
si con amigas me revuelco bien nacido decorado como el oro del
estiércol

VELAS
Velas
velas...
No vuelvas esa página del libro
arráncala
limpia tus zapatos al llegar a casa, así sea ella un cartón cálido
para
guardar verduras, ama las verduras y pronúnciales su nombre tan
correctamente como puedas; debes abrigar tu corazón con cada
diario o matutino mal hablado de esta Villa de bombillos tuertos;
ven no te hagas esperar nosotros los locos del camino hemos
bien dicho de tu árbol, ven ahora que las avispas danzan salobres
este atardecer de bullas y disparos; eclipses de semáforos; aguas
desbordadas en la ola de la calle que avanza y ladra para abrazarte.

(De. Elegías a Wolfing)








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Creo

en la lealtad de los perros

en la humedad, el pasto y la ira
de los santos que de golpes de pecho
se han hecho salivales

hacendosos

e
indulgentes


No me explico a los borrachos arrebatando auroras
a las barbas de un bisoño

adolecen los parias de un mendrugo
e hilan metálicos biombos con el oro de
sus uñas

Creo en el descaro de obtener lo necesario
del bocado o de la pipa

Pipa mía simple como el humo de los trenes
en un tiempo donde los loros alzaban la patica y
hablaban de la suerte; casatorios de animales;
circos y destrezas invadían esta Villa ahogada de
bucares y muchachas en tirabuzones...

Letra de mis adentros hazme confesar en la oración
¡ Anúnciame!

Las cayenas del olvido

Cucaracheros afinando el tono para vocalizar
a Billo's
botón de la tarde que besa los ojales
y presume tornos en las aguas sinuosas del Anauco
¡De Guayre se antoja y de jobos media luna!
arpegios de Calcaño insinúan un vals a los burros
en la edad del estío me provoca llorar por
un mariachi gargarean las cotorras y una
pulga es a mis instinto la sonata sobre
“El claro de la luna” cuando confieso mi fe...


(De. Elegías a Wolfing)






 

martes, 19 de agosto de 2014

La palabra en predios de una antología. La literatura infantil venezolana





La palabra en predios de una antología. La literatura infantil venezolana


por: José Gregorio González Márquez

 
tomado de: http://latintainvisible.wordpress.com/2014/07/14/la-palabra-en-predios-de-una-antologia-la-literatura-infantil-venezolana/




La palabra, en su segmentación oral o escrita, retrata el alma del ser humano. Cuando se escribe, invade los predios de la existencia para vincular los mundos de la imaginación y la fantasía con la realidad circundante. En la palabra habitan sueños, deseos, pasiones, alegrías, tristezas, denuncias, incertidumbres y tantas emociones que en el escenario de la vida frecuentan el pensamiento humano. La escritura es un acto personal; es individual y solitario pues el escritor se sumerge en el universo de la palabra para atar o desatar el sentido de frases y oraciones que a la larga compondrán un poema, novela, cuento o ensayo cuyo referente sobrevivirá a la mirada del lector ávido de aventuras.
La literatura infantil – denominación que aun se discute – precisa de la constancia de sus escritores y de la calidad de lo que se escribe. Cuando se crea para niños y jóvenes es imperante considerar ciertos elementos que abarquen sus intereses y los atrapen en una espiral de aventuras, de conmociones para su deleite personal. Se vive el texto, se interioriza su contenido cuando la imaginación cabalga por los senderos del mundo lúdico. Jugar con las palabras, hacerlas intermitentes, referirlas al espacio mágico de lo ignoto despiertan en el niño la curiosidad y la búsqueda de nuevos mundos sensoriales. Invención e imaginación en la literatura infantil son ejes fundamentales en el desarrollo de la personalidad del niño. Víctor Montoya afirma que: “La actividad lúdica de los niños, como la fantasía y la invención, es una de las fuentes esenciales que le permite reafirmar su identidad tanto de manera colectiva como individual. La otra fuente esencial es el descubrimiento de la literatura infantil, cuyos cuentos populares, relatos de aventuras, rondas y poesías, le ayudan a recrear y potenciar su fantasía.” 
La literatura para niños debe estar cargada de significados para que su interiorización sea inmediata. Y no se trata de hacerla con ánimo exclusivamente pedagógico sino buscar la posibilidad infinita que el niño se divierta y goce cada palabra que salga de la pluma del escritor. 
En Venezuela la literatura infantil ha sido prolífica. El cuento y en menor cantidad la poesía, están presentes en los libros dedicados a la lectura de los niños. José Javier Sánchez poeta, investigador y especialista nos entrega la Antología de literatura infantil venezolana publicado por la Editorial La Estrella Roja y con las ilustraciones de Pablo Riesco.
En esta muestra de cuentos y poemas, Sánchez reúne las voces de innumerables escritores venezolanos que dedicaron y dedican su escritura al público infantil. Los criterios manejados para la edición son variados, no excluyentes ni sectarios. Respetando las diferencias de tiempo y espacio, el antólogo revisa la literatura infantil desde finales del siglo XIX hasta nuestros días. Apunta José Javier Sánchez en el prólogo que la edición “... tiene varios criterios que pueden conceptualizarla como una obra dirigida a enriquecer el lenguaje, el intelecto, el saber y sobre todo la experiencia significativa del lector”. 
Aunque el compilador asume que la antología recoge cuentos escritos en diversas formas, la presencia de textos con su lenguaje poético recrean la metáfora en sus incalculables dimensiones. Es significante que Sánchez reúna cuentos y poemas con características narrativas para darle cohesión e hilvane con finos hilos un sendero de referencia para la literatura infantil venezolana. En sus palabras: “es una antología de cuentos escritos de diversas maneras: prosa narrativa, prosa poética, romance, cuarteta, copla, décima, espinela, formas poéticas expresivas que narran historias...”
Otro elemento referencial presente en la antología, es la riqueza de personajes que asumen el protagonismo de los textos. De animales humanizados hasta niños comunes actúan de la mano de los escritores en escenarios disímiles viviendo aventuras extrañas o situaciones cotidianas. Se denota en los textos la variedad de ambientes en lo que se desarrollan diversidad de acciones. 
Ambientes dibujados en la geografía de Venezuela y que trascienden el tiempo y la historia para recrear un sinfín de modos de vida. Las costumbres, la picaresca, la tradición y el sentir de los pueblos se expresa en las líneas de este libro. La palabra con su rol protagónico llena de ensueño a los niños, niñas y jóvenes con una lluvia de cuentos y poemas que amanecen entre los pliegues de la imaginación y la fantasía.



Para Enrique Pérez Díaz, narrador, poeta e investigador cubano, las tendencias de la literatura infantil venezolana se mueven en: “... el constante rescate de los mitos y tradiciones ancestrales, la recurrencia al relato animista y antropomorfista de índole moralizante, el cuento de carácter maravilloso, el cuento realista- mágico... la incidencia en los temas del realismo crítico que hurga en los problemas sociales... y los cuentos más contemporáneos que exploran en el humor, situaciones actuales y sobre todo buscan acercarse a la infancia partiendo desde sus puntos de vista y la cotidianidad misma”. La descripción anterior de nuestra literatura infantil se ajusta al trabajo realizado por José Javier Sánchez en su antología. Así, Sánchez toma trabajos representativos de autores que se destacan como creadores y apasionados cultivadores de la narrativa y lírica para niños, niñas y adolescentes.
El panorama de la literatura infantil venezolana es variopinto. Como lo afirma Efraín Subero notable escritor y estudioso del tema y que coincide con José Javier Sánchez, la LIJ en sus comienzos está unida a los comienzos de los de texto. Por supuesto, al hacer tal afirmación no deja de lado la tradición oral pues ésta se fortalece y continúa su periplo al apropiarse de las páginas de los libros. Muchos escritores recrean mitos y leyendas de los pueblos originarios, rememoran los saberes ancestrales, asumen la defensa del pasado y contribuyen a la sobrevivencia de la oralidad al transcribir o versionar cuentos y poemas.
En apariencia, la literatura infantil venezolana pasaba desapercibida. Por años estuvo relegada a libros escolares o libros con tirajes de impresión mínimos. 
El poco interés demostrado incluso por quienes estaban a cargo del quehacer cultural, atentó en contra del trabajo de escritores que con abnegación escribían para niños y niñas. Muchas de esas voces se apagaron sin el reconocimiento oportuno al legado que nos dejaron. Sin embargo, gracias a la preocupación de investigadores como José Javier Sańchez, Isabel de los Ríos, María Elena Maggi, Laura antillano, Josefina Urdaneta, Alicia Montero, David Figueroa Figueroa entre otros, se rescatan en el tiempo cuentos y poemas que pertenecen al acervo literario para niños venezolanos.
El trabajo literario de José Rafael Pocaterra, Oscar Guaramato, Aquiles Nazoa, Efraín Subero, Josefina Urdaneta, Elizabeth Shôn, Julio Garmendia, Tulio Febres Cordero, Orlando Araujo, Morita Carrillo, Carlos Ildemar Pérez, Salvador Garmendia, Lucila Palacios, Armando José Sequera, Laura Antillano, Alvaro Trujillo, Lennis Pérez, María del Pilar Quintero, Gabriel Jiménez Emán, Luiz Carlos Neves, Gino González, Mireya Tabuas y muchos otros conforman esta hermosa Antología.
Recopilar tantos textos, hacer su análisis para la selección y escoger los que se quieren publicar, no resulta sencillo. Como en toda antología se corre el riesgo de la crítica pues muchos autores pueden quedar fuera sin intencionalidad alguna del autor por obviarlos o ignorarlos. Sin embargo, en este trabajo la muestra de autores y épocas históricas es representativa, en él confluyen hombres y mujeres que se han dedicado a fortalecer los lazos de la lectura y escritura con los más pequeños. Se puede estimar como lo dice José Javier Sánchez: este es un libro para leer en el tiempo, para leer en las aulas de clase, para el disfrute de niños y adultos, para leerlo bajo un árbol o al pie de la cama.







Referencias Bibliográficas
Montoya, V. (2004). El poder de la fantasía y la literatura infantil. Córdoba. Argentina: Ediciones del Sur.
Pérez, E. (2012). Una literatura sin tiempo ni edad: En: En junio como en enero. La Habana. Cuba: Editorial Gente Nueva
Sánchez,J. (2013). Antología de la literatura infantil venezolana. Caracas. Venezuela: La Estrella Roja.
Subero, E. (2010). La literatura infantil en el mundo hispanoamericano. Caracas. Venezuela: Fundación Editorial el perro y la rana.