domingo, 13 de marzo de 2016

Vocación inspiradora

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Vocación inspiradora



José javier sánchez poeta, docente y promotor cultural
                                                                                                                        Fotografía: Felix Gerardi
La poesía, la promoción cultural y la docencia son las tres pasiones del caraqueño José Javier Sánchez, quien nació el 3 de noviembre de 1970 en La Pastora. Contó que su inclinación por el mundo cultural y la promoción de la lectura en su comunidad surgió cuando tenía 12 años y formaba parte del Grupo de Teatro Fuego y Leña, fundado por Nelson García. Esta agrupación se dedicaba al trabajo social en La Pastora para alejar a los jóvenes de la delincuencia, el ocio y las drogas.
Asimismo dijo que su afinidad por la poesía creció cuando se unió como decimista al grupo musical Flor de Patria. Poemas como Amanecí de bala de Víctor Valera Mora y Versos sencillos de José Martí inspiraron su formación como poeta.
Sánchez es fundador de la Red de Escritores de Venezuela, la Red Nacional de Promotores de Lectura y en 2014 recibió el Premio Nacional del Libro en la mención Literatura Infantil por el texto Antología de la literatura infantil venezolana de la Editorial La Estrella Roja.
“Invito a los jóvenes a valorar y darle sentido de pertenencia a la poesía. Todos estamos en la capacidad de encontrarnos con la escritura y debemos hacerlo sin temor a equivocarnos”, puntualizó.
CIUDAD CCS
http://ciudadccs.info/vocacion-inspiradora/

Publicado en el Diario Ciudad Ccs el 1/03/2016






lunes, 18 de enero de 2016

José Javier Sánchez: A medida que se lee más menos se tiene la razón




El escritor caraqueño apuesta por la literatura como un hecho compartido

José Javier Sánchez: A medida que se lee más menos se tiene la razón


Por Diana Moncada

1 noviembre 2015 
Para el autor de Código postal 1010, “la poesía está hecha por todos, como pregonaba el Conde de Lautréamont.Es el poeta quien debe hacerla visible a través del poema


José Javier Sánchez es poeta, promotor de lectura e investigador. Oriundo de la parroquia La Pastora, en Caracas, ha logrado sintetizar en su poética la tradición, la expresión popular y lo urbano. Su propuesta literaria, tanto en la poesía como en la compilación y edición de antologías, se ha circunscrito en la concepción de la literatura como un hecho compartido.
“La literatura contribuye a ampliar nuestro universo, a ver el mundo desde diferentes miradas. Nos ayuda a ser menos egoístas, porque en la medida en que lees más, te das cuentas de que menos tienes la razón. La razón es un ejercicio compartido que implica que la verdad no es absoluta, todas y todos la vamos construyendo”, explicó el poeta, quien actualmente imparte un taller sobre los escritores Gustavo Pereira, Ramón Palomares y Juan Calzadilla.
En conversación con el Correo del Orinoco, Sánchez extendió su reflexión sobre los temas que giran en torno a la lectura y la escritura en relación con su contexto social e histórico. “La escritura es un compromiso permanente. Debemos democratizar la lectura y la escritura”, expresó.
Asimismo, el autor de Código postal 1010 acotó que uno de los retos en los contextos institucionales es contribuir con la formación de lectoras, lectores, docentes, bibliotecarias, bibliotecarios, promotoras y promotores de lectura, en aras de “potenciar el debate de las ideas políticas, pero también para que el universo de ideas se siga ampliando cada día y seamos capaces de contribuir a la formación de un mejor país”.

LA POESÍA SUCEDE TODO EL TIEMPO

Sánchez, quien cuenta con tres poemarios publicados, define la poesía como “algo que sucede todo el tiempo. La poesía está en todas partes. No todos somos capaces de percibirla, no porque unos sean más capaces que otros, sino porque es un tema de atención y disposición, y la disposición es un espacio que sí debemos procurar. Y tiene que ver con el trabajo creador y con el ejercicio de la sensibilidad”.
Este ejercicio de creación parte de una lectura constante y atenta, “pero leer no solo significa ir a los libros. Leer también es estar atentos a lo que pasa y a lo que está más allá de las palabras. La poesía está hecha por todos, como pregonaba el Conde de Lautréamont. Es el poeta quien debe hacerla visible a través del poema”.
El poeta, según José Javier Sánchez, debe, en el ejercicio de su escritura, nutrirse de la obra de diferentes escritores.
“Leer lo que otros han escrito sobre los temas de nuestro interés es fundamental, porque nos da una amplitud de miradas y lenguaje y eso deviene en una apertura para nosotros poder escribir”.

EJERCICIO DE LA LIBERTAD

“La libertad implica que nadie es amo de nada, y que nadie es esclavo de nadie. En ese sentido, la literatura es un ejercicio de libertad, porque nadie es dueño de la literatura”, expresó Sánchez, quien piensa que “el poeta es un intérprete de la realidad. No es un Dios, es un intérprete”.
El poeta cree que es necesario “romper la visión miope” que tienen algunos escritores cuyo afán es alcanzar el poema puro, libre de influencias. “En toda literatura hay intertextualidad”, lo cual quiere decir que cada obra se nutre de otras, anteriormente escritas.
En este sentido, José Javier Sánchez es un poeta que ha sido influenciado no solo por la literatura sino también por diversas fuentes artísticas, desde la música popular, pues desde hace 20 años participa en la realización del culto a la Cruz de Mayo, en La Pastora; hasta el teatro, la acción política, el imaginario religioso y el trabajo con la lectura en diferentes espacios públicos.

LITERATURA INFANTIL

Sánchez actualmente trabaja en la Antología de literatura infantil latinoamericana , que le da continuidad al proyecto de compilación de cuentos infantiles que publicó en el año 2013 con la Editorial Estrella Roja.
“Este proyecto aspira a ampliar mucho más el panorama de la creación literaria infantil durante finales del siglo XX y principios del XXI en América Latina”, agregó el investigador.
La riqueza de este género se fundamenta, según el poeta, “en la naturalidad y el tratamiento que se le da, desde ella, a los grandes temas y a los diversos problemas de la humanidad. Un niño que disfrute de mucha literatura infantil será un gran lector de todo tipo de literatura en el futuro, será amante del cine, de la música, de las artes plásticas y de la naturaleza”.
La promoción de la lectura en la infancia, ejercida desde la escuela, el hogar, los medios de comunicación y las bibliotecas, “es la única garantía de alcanzar un país de lectores independientes, con criterio, con formación y sobre todo con memoria”, explicó Sánchez, quien avizora en el género varios retos.
“La literatura infantil venezolana debe cuidarse de aniñamientos, excesos de diminutivos, de banalidades.
Los escritores de este género deben entender que las niñas y los niños cada vez son más despiertos, más versátiles en esta sociedad del siglo XXI. La literatura infantil debe alejarse del adoctrinamiento y dejar de contribuir con la sociedad de consumo”, enumeró.
Asimismo, el autor apuntó que tanto organismos públicos como privados deberían incrementar las becas al estímulo de la creación literaria en este género, así como el apoyo a la edición e impresión de este tipo de publicaciones.

TRES VOCES

Actualmente, Sánchez es facilitador del taller Tres voces y una época en Ramón Palomares, Juan Calzadilla y Gustavo
Pereira, una iniciativa impulsada por la Fundación Biblioteca Ayacucho que tiene como propósito “divulgar la literatura venezolana, hacer más accesible al público la obra de estos poetas. Valorar y promover la creación literaria a partir de la lectura de su revisión, de su lectura”, aclaró.
La obra de los tres poetas mencionados forma parte de la colección de clásicos latinoamericanos de este sello editorial.
Otro de los objetivos del taller es promover la colección de los libros digitales de la Biblioteca Ayacucho, para captar un público al que no se han dedicado con tanta fuerza. Los libros pueden descargarse en la página web http://www.bibliotecayacucho.gob.ve/fba/.
El taller forma parte de un ciclo en el que se reflexionará sobre la obra literaria de diversos escritores venezolanos y latinoamericanos que han sido publicados por la editorial referida y se da en el contexto del 41º aniversario de la editorial.
“Lo más rico de estos tres autores es que como conjunto dan una visión del universo poético venezolano. En Ramón Palomares nos encontramos con una búsqueda que aspira a resaltar un territorio, el territorio del habla andina, y también de nuestro campesinado, desde el respeto y desde una valoración del lenguaje en su justa dimensión”, manifestó el facilitador.
Sánchez destacó en la poesía de Palomares la existencia de una “valoración de la muerte, de los muertos, los desaparecidos, de los rituales, de una cultura milenaria que es situada al servicio de los lectores con el respeto que se merece”.
En el caso de Juan Calzadilla, Sánchez explicó que su poética se caracteriza por “una apuesta a la ironía, el desenfado, una estructura del lenguaje experimental. Ha logrado hacer filosofía desde la poesía, sus aforemas son también principios filosóficos. Él es el poeta de ciudad, de lo urbano, y asume la ciudad desde una posición crítica, la acepta y a la vez condena el ritmo al que nos somete”.
Por otro lado, el poeta valora de Gustavo Pereira “la aproximación que hace desde el poema a la experiencia del lenguaje de Oriente, el rescate y valoración de las poéticas de nuestras culturas aborígenes latinoamericanas”, así como destaca la creación del somari, un estilo único dentro de la poesía venezolana.
“El somari es una propuesta que sintetiza de manera bella, profunda y culta la riqueza de un lenguaje sublime. Su estructura pudiera ser semejante al haiku, pero esta propuesta va más allá. Su dimensión es muy amplia porque toca diversos te- mas”, manifestó Sánchez, quien aseguró que el somari tiene la capacidad de “dejar resonando su palabra en los lectores”.
El taller se realizó en la Librería del Sur, del Teatro Teresa Carreño, hasta esta semana. En el mes de septiembre Sánchez también dirigió un espacio formativo sobre los escritores Andrés Eloy Blanco, Vicente Gerbasi y Juan Liscano.
Texto/Diana Moncada
Foto/Héctor Lozano
Caracas

jueves, 26 de noviembre de 2015

Sofía vuelve a nacer multiplicada. Aquarela del Sol Padilla y su libro Acordes del mañana A diez años de su publicación









Sofía vuelve a nacer multiplicada

Aquarela del Sol Padilla y su libro Acordes del mañana

A diez años de  su publicación



Por José Javier Sánchez


Porque hoy no podemos dejar de cantarle a la vida
Porque hoy no dejamos de alzar nuestra voz colectiva
rompemos la tristeza con golpes de alegría,
Cantata a Fabricio Ojeda
Gloría Martín


Aquarela del Sol Padilla, logra con su libro Acordes del mañana posicionar en los lectores venezolanos una voz que romperá el canon tradicional de la novísima poesía venezolana. En la primera edición del Certamen Mayor de las Artes y las Letras, también conocido como “Cada día un libro” organizado por el Vice Ministerio de Cultura, a través de la Dirección de Literatura del desaparecido Conac, en el año 2005, sobresale con una obra que dará mucho de qué hablar entre los amantes y seguidores de la joven poesía venezolana.


Aquarella del Sol Padilla joven y profunda poeta, nacida en Caracas en 1988, se abre paso en las letras venezolanas con su ópera prima Acordes del mañana, para de una manera sensible y estremecedora empoderarse del sentimiento de un país y de una sociedad, tantas veces fracturada por la opresión, por el abuso del poder político y económico, por el silencio sitiado para los que soñaban, pretendían, apostaban y/o construían un mundo mejor


De niña, fue músico, intérprete de violín en el conservatorio de Música Vicente Emilio Sojo, pero decidió abrirse paso a otros universos menos fragmentarios para el aprendizaje, para el saber. La música es algo que jamás ha abandonado, es algo que ama, que sigue, que cultiva en distintos escenarios. Hay música en sus fotografías y en sus poemas, sobretodo en su estructura donde innovan en la rítmica y en la sonoridad.


Pero su música no milita con la academia sobre todo con la estructura y rigidez de las grandes academias, de las grandes orquestas, la música de sus poemas milita con la nueva canción latinoamericana. Su música germina con el canto que se gesta en los movimientos sociales, en la movida cultural, en las nuevas propuestas, en el sueño por inventar, en el poema renovado a través de cada uno de los acordes que componen este libro


Desde su libro Acordes del mañana podemos establecer un diálogo no intencionado entre la poeta y autores vanguardistas como Miguel Hernández y César Vallejo quienes colocaron su pluma al servicio de las causas justas, de las causas sociales, de los desfavorecidos, atropellados, desaparecidos por los sistemas oligarcas, y que fueron movidos por la valoración y el reimpulso de los sueños de hombres y mujeres que dieron su vida, libertad y aliento al servicio de la Gran Poesía.


Miguel Hernández el gran poeta español apuntaló su pluma a exaltar el valor de los humildes, de los que no formaban parte de la tiranía, de los que resistieron desde el trabajo, desde la humildad, desde el afecto distinto, para ellos cantó:

“Mi vida es una herida de juventud dichosa.
¡Ay de quien no esté herido, de quien jamás se siente
Herido por la vida, ni en la vida reposa
Herido alegremente!
(…)
Para la libertad sangro, lucho, pervivo
Para libertad, mis ojos y mis manos,
Como un árbol carnal, generoso y cautivo,
Doy a los cirujanos”[1]


En este libro la poeta transita con la herida hecha a su pasado, herida alimentada por los sueños, por la esperanza, pero sobre todo por la conciencia que se gesta un futuro mejor con ella como corresponsable. Este libro moverá en el lector los cantos de Miguel Hernández no como eco sino como inconsciente colectivo que circula por la sangre de Aquarela y que se cuela en sus acordes:


“Entonces me invento mis soles,
                                                   mis nubes
me recreo en los jardines
sobrevuelo la esperanza malgastada
busco rostros apacibles
en el ir y venir sobre los rieles”[2]



La poeta peruana Rocío Silva Santisteban, a quien respeto altísimamente por su trabajo poético, por su trabajo social y su sensibilidad, y quien nos visitó en la 4ta edición del Festival Mundial de Poesía de Venezuela le responde en una entrevista escrita al gran Julio Ortega  algo con lo que me permito aproximar esa sensación  de Aquarela al escribir:


“…una a veces escribe por un pálpito; otra veces para sacarse algo de encima. Como profilaxis. A veces el ritmo esta martillando antes que la imagen, otras la imagen se come todo tipo de posibilidad de ritmo… A veces una tiene como motor una idea, abstracta absolutamente, no vinculada a imagen o tropo poético alguno, y entonces el camino de la escritura es el parsimonioso ejercicio de darle alguna forma… “  [3]


Y cito a Rocío Silva Santisteban porque en estas dos poetas siento una movida social avasallante contra los sistemas opresivos.


Aquarela es la voz de los que han tenido voz desde el fusil, desde la protesta de calle, desde la sensibilidad social, desde el poema leído en voz alta, desde el gesto y el acto de escuchar las canciones de Gloria Martín, la Cantata Fabricio Ojeda, la Nueva trova cubana, a Silvio y Pablo, pero también desde su lectura sentida de Gustavo Pereira, Víctor “El Chino” Valera Mora y Roque Dalton.


Me aproximo a estos versos y en ellos leo el registro de otra época. Una época que envuelve a héroes anónimos. En este libro se presencia el registro de una época, de un sentimiento y de un ideal, sustentados en sueños revolucionarios, presentados desde la visión de la autora como la coprotagonista, como hija de la conspiración y de la lucha clandestina por la revolución.


Acordes del mañana es el producto de una formación política e ideológica con sustento en el afecto familiar y en los valores. Desde esta obra nos aproximamos a la militancia que se construye desde la formación en la familia, con los amigos de los padres, con los tíos militantes que frecuentan la casa familiar, que hablan de una sociedad idealizada por la revolución y que crecen, se desarrollan y viven cumpliendo con una disciplina revolucionaria.


Este libro es la manifestación de un espíritu formado desde esa compañía, esa presencia perenne, y desde ese aprendizaje, del saber leer la época, desde la mirada, desde el rol, desde el compromiso que toca a los hijos de los revolucionarios, de los utópicos. La utopía se asume desde la cotidianidad, la cotidianidad es alimentada por el espíritu de la conspiración y la voz de este libro no es la voz del líder revolucionario, no es la voz del mártir, es la voz del que acompaña y sabe nutrirse de cada atmósfera, de cada aire, de cada conversa, de cada canción, de cada poema leído en voz alta, de cada café o té compartido en rededor de una conversa militante.


La clandestinidad se construye en familia en una escala de valores donde el niño, el joven, el padre y la madre saben cuándo y de qué hablar. Donde el niño reconoce el peligro de la represión y hace crítica, donde cuestiona a un sistema que toca a las multitudes a través de la proliferación de la represión, la violencia, la corrupción y los antivalores.


Este libro evoca en mí una época juvenil que abrió las puertas a las filas de la revolución desde la militancia sustentada en la sensibilidad social, en la utopía de la construcción de una sociedad sin clases sociales, sin ricos ni pobres, sin polizontes ni milicos.


Este libro es en mi opinión el registro de una intensa experiencia de sensibilidad vivida en el terreno de los revolucionarios, el afecto de este libro no es el afecto de los pequeños burgueses, ni de los melómanos salseros, ni de las hermanitas descalzas: es el de los revolucionarios. 


En Acordes del mañana Sofía es la utopía cultivada en el espíritu, el sueño porvenir, es la tarea futura de cada soñador de revoluciones. Sofía es la semilla que germina para reinventar el mundo desde el sueño labrado con trabajo con ética revolucionaria:


“¿QUIÉN ES SOFÍA?”
Sofía ama. Sofía sueña. Sofía siembra. Sofía es néctar. Sofía hermosa. Sofía cuenta mariposas. Sofía lucha. Sofía sabe. Sofía señala. Sofía recuerda. Sofía no perdona. Sofía no olvida. Sofía tiene miedo Sofía no llora (…).
Vuelve a nacer multiplicada”[4] 

En el Poema “Adentro se lloraba el amor recibimos una postal desde la clandestinidad materna, la clandestinidad militante y conspirativa a favor del hombre nuevo. En este poema la madre es la memoria de la represión sufrida por los mártires de los años sesenta y la poeta de manera profundamente sensible nos dice:


“Nunca vi morir a los nuestros
Pero bebí su sangre de tu seno
Que adentro se lloraba el amor”.[5]


En este libro nuestra autora se asume como hija del futuro como corresponsable de la construcción de un mundo mejor:



“Aprendimos a remedar los jirones del horror
Cultivar la esperanza
Sin jardín

(…)
Comprendimos que la vida del que lucha
No se acaba
Reverdece en nuestras manos
(…)
Estamos
Vivos
Para siempre
Y de pie”[6]



Acordes del mañana es un libro que nos sorprende desde la primera página, desde el primer epígrafe, desde el primer aliento de la poeta, en cada poema que sucede nos vamos cargando de una sensibilidad, de una nostalgia, de una memoria. Es un libro escrito por Aquarela aproximadamente a sus dieciséis años, y es un libro que nos da lecciones de vida.


El verso comprometido con el hacer, con la praxis, con el sentir desde la piel desde la entraña.


La poeta después de diez años sigue militando con la poesía desde la fotografía, desde el audiovisual, desde la formación que ha gestado en los niños de sectores humildes como es el caso de los niños del barrio Las Torres de Los Mecedores a los que acompañó desde el aliento de Sofía, a desarrollar talleres de foto-lata que les permitieran dibujar el mundo desde su mirada infantil, fresca.


Hoy, diez años después, nuestra poeta prepara una nueva propuesta literaria desde la casa madre Monte Ávila Editores y estamos seguros de que su voz,  su lente, su aliento, seguirán apuntando para preservar cada paso logrado por los revolucionarios y podrá con armonía continuar afinando melodías y rítmicas para proseguir construyendo los Acordes del mañana. Acordes que florecen en cada conquista en los espacios del amor, de la solidaridad, del trabajo colectivo, del respeto al otro y  del respeto a uno mismo.


Sus acordes seguirán llegando para hacerse canción, poema, grito, batalla y victoria. Para abrir sendas a los nóveles poetas, con una sensibilidad social que me estremece. Pero sobre todas las cosas, la poesía de Aquarela del Sol Padilla seguirá germinando, floreciendo y estallando para preservar un espacio que ya se ha forjado en las alturas de nuestra poesía venezolana.






[1] HERNANDEZ, Miguel. Poemas sociales, de guerra y muerte. Madrid. Alianza Editorial. 1977.
[2] PADILLA, Aquarela del Sol. Acordes del Mañana. Colección Cada día un libro. Caracas. Ministerio de la Cultura. Consejo Nacional de la Cultura. 2005
[3] ORTEGA; Julio. El hacer poético. Vol. II. Colección Testimoniales. Caracas. Monte Ávila Editores. 2012
[4] PADILLA, Aquarela del Sol. Acordes del Mañana. Colección Cada día un libro. Caracas. Ministerio de la Cultura. Consejo Nacional de la Cultura. 2005
[5] Ibidem
[6] Ibidem






martes, 20 de octubre de 2015

Pajarito que venís tan cansado, de Ramón Palomares.





PAJARITO QUE VENÍS TAN CANSADO


Pajarito que venís tan cansado

y que te arrecostás en la piedra a beber

Decíme. ¿No sos Polimnia?

Toda la tarde estuvo mirándome desde No sé dónde

Toda la tarde

Y ahora que te veo caigo en cuenta

Venís a consolarme

Vos que siempre estuviste para consolar

Te figurás ahora un pájaro

Ah pájaro esponjadito

Mansamente en la piedra y por la yerbita te acercás

-“Yo soy Polimnia”

Y con razón que una luz de resucitados ha caído aquí mismo

Polimnia riéndote

Polimnia echándome la bendición

-Corazón purísimo.

Pajarito que llegas del cielo

Figuración de un alma

Yo quisiera yo meterte aquí en el pecho

darte de comer

Meterte aquí en el pecho

Y que te quedaras allí

lo más del corazón. 


Ramón Palomares





sábado, 3 de octubre de 2015

Palabreo de la Loca Luz Caraballo


















Palabreo de la Loca Luz Caraballo - Andrés Eloy Blanco



Los deditos de tus manos
los deditos de tus pies
uno, dos, tres, cuatro, cinco
seis, siete, ocho, nueve y diez

Anónimo




De Chachopo a Apartadero
caminas, luz Caraballo,
con violeticas de Mayo,
con carneritos de enero; 
inviernos del ventisquero,
farallón de los veranos,
con fríos cordilleranos,
con riscos y ajetreos, 
se te van poniendo feos 
los deditos de tus manos 

 

La cumbre te circunscribe 
al solo aliento del nombre, 
lo que te queda del hombre 
que quién sabe a dónde vive; 
Cinco años que no te escribe,
Diez años que no lo vez,
y entre golpes y traspiés,
persiguiendo tus ovejos,
se te van poniendo viejos
los deditos de tus pies 
 


El hambre lleva en sus cachos 
algodón de sus corderos,
tu ilusión cuenta sombreros 
mientras tú cuentas muchachos;
una hembra y cuatro machos,
subida, bajada, brinco 
y cuando pide tu ahínco 
frailejón para olvidarte, 
la angustia se te reparte 
uno, dos, tres, cuatro, cinco 

 

Tu hija está en su serrallo, 
dos hijos se te murieron,
los otros dos se te fueron 
detrás de un hombre a caballo
“La Loca Luz Caraballo” 
dice el decreto del Juez, 
porque te encontró una vez,
sin hijos y sin carneros,
contandito los luceros,
seis, siete, ocho, nueve, diez





De: Poesia. Andrés Eloy Blanco. 

Fundación Biblioteca Ayacucho  (2007)