miércoles, 9 de septiembre de 2015

Álcalis una ciudad con nombre de mujer









Álcalis una ciudad con nombre de mujer


“Como me gusta complicar a mis amigos, los vivo nombrando
El diablo no me va a llevar a mi sólo”
Víctor Valera Mora


En Álcalis (2006) la ciudad es bohemia, nocturnidad, melancolía y llanto. Es el sueño que oculto en la faena de obreros, motorizados, secretarias, maestras y asalariados  estalla en la noche, en rededor de un universo que construyen espíritus salidos de callejones, bares y plazas públicas. Es lamento, guaguancó, rockola vibrante, trago recién bebido. La ciudad es neblina de madrugada,  velo del amor, la promiscuidad y la lujuria.

La ciudad es una chica que insiste en que te quedes y la bailes. Es la resistencia a una cultura feligresa de una Iglesia Mayor, desde bares y prostíbulos que adornan una paupérrima avenida. Para ello hay pista, tumbadora y una procesión de callejones que entre bailes de salsa reafirman la vida de los ciudadanos.

William Torrealba (1959) es trovador,  salsero, melómano y sibarita. Hizo su aparición editorial en la antología Ciudad satélite de Caricuao (1985)  propuesta que sumó la voz de poetas del suroeste caraqueño. Con Álcalis resultó ganador del Certamen Mayor de las Artes y Las Letras “Cada día un libro”, publicado por el Ministerio de La Cultura (2006). Luego participó en antologías como:  70 poetas en Solidaridad con Irak, El Líbano y Palestina y Esa Bolera es nuestra. Alto Aliento y Después de la Noche, son dos libros inéditos que pronto verán la luz.

Poeta, Docente y Licenciado en Educación con Post grado en Literatura Venezolana. Participó en el Festival de Poesía de La Habana y en diversas ediciones del Festival Mundial de Poesía de Venezuela.

Italo Calvino en Las ciudades invisibles, describe desde múltiples mujeres una ciudad infinita  y William Torrealba, hace de Álcalis la mujer como ciudad multiplicada en si misma, en avenidas, calles, plazas, que se redimensiona al abordar el amor, la sexualidad, la sensualidad, la existencia, la vida misma.

Álcalis es la dama que nace cada día en el regazo del poeta. Pudo nacer en Caricuao, El Valle, La Pastora o en un callejón de San José, dentro de un Jepp escalando los cerros de La Vega o Carapita. Álcalis tiene las batatas gordas, es de rasgos  Caribe,  morena, de cabello largo y baila con pasión. Con amor desbordado se entrega para hacer de las primeras horas del día, continuidad del baile y el beso madrugador.

Mujer pródiga, grande, el poeta sueña a Álcalis  vestida de novia, o corriendo desnuda en una playa. Se ve con ella atravesando la ciudad de humo, la ciudad metralla. Imagina que lo lee, que duerme con él, que se beben el uno al otro.

Luego del intento de muchos libros, Álcalis es el caleidoscopio que dibuja la visión de la nocturnidad caraqueña y sus bemoles. Fragmento del “Callejón de la puñalada” y muchos de sus personajes. Canto al sueño primitivo del deseo carnal, al deseo hecho ruego,  suplica que se concentra en la ciudad ideal del poeta

“Sé que hay otros reinos
pero en éste
de la ciudad mía habitas tú”[1]

Este libro transcurre en la noche, inmerso en los suburbios de una ciudad que se abre a los cantos de la bohemia, a la danza Caribe de la salsa, al canto de Areta Franklin, al trino de un Saxo en medio del bulevar. El poeta  traza un mapa en el que incluye  la  avenida  Lecuna, la Baralt, la Solano y la  Plaza Oleary  como centro de la metrópolis donde los bares son el espacio para la recreación y el gozo:

“La noche es una ciudad perdida
En faros y neones muertos”[2]


           “En solano cantan las latas
            Y a tientas se arrastran los ebrios
          Brotes fugaces de melodía
          Vapor
          Oscuridad y abismo”[3]

En el poema Callejón, le rinde tributo a la noche, a los símbolos anónimos de una época signada por la bohemia y al "Callejón de la Puñalada", lugar de poetas,  teatreros, pintores, músicos y artesanos, que se congregan a celebrar el encuentro con los significantes de una época.

El poeta carga con una generación en su inconsciente, Víctor “El chino” Valera Mora, el poeta Acevedo, Angel Malavé, Nomar Oporte, Andrés Mejía, Hermes Vargas, Rosa Anka, Gabriel Jiménez Emán, Eleazar León, William Osuna, todos ellos, poetas, libreros, bohemios, bebedores, que dibujaron una época de esta ciudad y de este territorio, habitan el sueño del poeta, donde la noche es una eternidad y el día una suerte de encantamiento que pocos vivian despiertos.

“a veces es como de día
En esa calle”[4]

Pero William Torrealba evoca al “Callejón de la puñalada”, nombrando a héroes invisibles. Felipe, Antonio, Elena, Erick, que deambulan cual espíritus en pena, escribiendo una historia con el hígado, las lágrimas, la ilusión añeja. Cada noche su presencia va adornando los rescoldos de este brazo del bulevar de sabana grande, torrente sanguíneo de la ciudad de caracas.

“entonces
unos cantan su mejor
canción
leen su mejor poema
otros permanecen callados
-la mejor arma-”[5]

El poeta canta a múltiples mujeres: Claudia, Eneida, Beatriz, Alix. Las celebra, las posee, las observa. Pero es Álcalis quien logra seducirlo, robarle el corazón, enloquecerlo. Álcalis es la belleza y el misterio de la mujer y a su vez es la belleza y el misterio de la ciudad.

Toda la ciudad sucede en Álcalis, para el poeta todo lo que representa la historia,  la crónica, la bohemia, está dentro de ella. Álcalis es una ciudad andante. Se adentra en ella, en sus sueños para cantarle, para celebrarla, para hacerla suya:

“Y si algún verso de Verlaine te hace llorar
Dile que yo te vi primero
                                   que develé tu belleza un día
Que me adentré en tus sueños
                                   con el privilegio de los versos”[6]

Quedan a disposición del lector veinte poemas que cantan a una Caracas nocturna y bohemia; cantan a la memoria, pasión y al baile. Al paisaje y los signos de una historia reciente de la ciudad y la noche.









[1] ALCALIS Pg
[2] BARALT. Pg 21
[3] SOLANO. Pg 26
[4] CALLEJÓN. Pg 38
[5] Ibidem
[6] ALCALIS. Pg 16







miércoles, 2 de septiembre de 2015

Cuatro gatos callejeros espantando las fieras desde el poema



                           



















Cuatro gatos callejeros espantando las fieras desde el poema






Ser de poesía, constituirse de poemas, trascender el verso, quizá sea práctica inconsciente de la humanidad, que por dinámica, por movida, por golpeada, no hace consciente su aporte a la construcción de eso que llamamos vivir.






“La poesía debe ser hecha por todos” pregonaba el Conde de Lautréamont y lo cierto es que la poesía es hecha por cada ser viviente que habita el mundo. La poesía surge ante la vida y no todos tenemos el poder, el privilegio o la suerte de descifrarla, y no por incapaces y si por desatentos, entretenidos, sobre ocupados, rudos, caprichosos. Pero cierto es que todos somos en cierta medida coprotagonistas del poema que está por escribirse.






No se debe negar la existencia de la poesía en la eclosión de la flor, en la caída de la lluvia, en el vuelo del pájaro, en el beso robado de los amantes furtivos, en la manifestación feligresa, como tampoco puede negar la poesía manifiesta en nuestra relación ante la vida y la muerte, ante el atropello, la violencia y la injusticia, y mas allá de ello, la poesía que vive en los sueños, en las diversas formas como deseamos el amor, y como esperamos construir la existencia.






Cuatro gatos callejeros
representan un grito postergado desde los tiempos del juglar, son el maullar de un sentido que celebra la vida, que la hace crónica, fiesta, verbena, domingo de plaza. Es la relación amorosa con múltiples seres que van fijando la dermis y epidermis del poema, es la relación con los muertos, con la memoria, es el canto desgarrado de la pérdida, y el aferrarse desde la palabra y el aliento a continuar conformando imágenes que trascienden lo real, lo finito.






La antología poética Cuatro gatos callejeros es la suma de diversas manifestaciones y aproximaciones al poema, desde el canto juglar, el romance, la oda, la elegía y el verso libre. Desde el poema ingenuo hasta el poema abstracto, la creación se hace presente para dibujar diversos universos desde el lenguaje.






Cuatro gatos callejeros
son poetas que han llegado a la poesía por distintos senderos, por el canto juglar, por el cultivo de la décima, por la valoración del trabajo social y educativo, por la apuesta al teatro, a la música, a la animación cultural, por la investigación y la lectura de la poesía venezolana y de sus autores, por el empecinamiento de forjar espacios para la lectura de poesía en voz alta, por el empeño en visibilizar las voces mudas, por quitar de una vez y para siempre la telaraña que cubre el margen, lo bajo, lo oscuro para hacer visible el lugar desde donde emergen las luces que hacen realidad nuestro imaginario.






Cuatro gatos callejeros
son docentes, músicos, trabajadores comunitarios. Cultores de cruz de mayo y parranda de niño. Son editores de periódicos comunitarios, de antologías de expresividad literaria escrita por jóvenes en situación de calle, por privados de libertad, por amas de casas y vecinos que se inscriben en un taller a cielo abierto. Han insistido estos Cuatro gatos en cambiar la dinámica de las oficinas públicas, aunque más de una vez se han sentido derrotados. Apuestan a transformar el mundo con cada granito de arena que puedan sumar a esta tarea de todos.






Como buenos gatos han sido territoriales, no se reúnen, no forman una logia poética, no se leen todas las noches los unos a los otros. Pero la coyuntura, así como lo estratégico los une en un canto que espera sumar la lectura de una ciudad, de un país, de un universo.






Freddy Herrera (1962) es el juglar del verso atropellado, del verso lúdico, que trastoca la rima, que irrespeta la métrica, que es jovial, que con su canto y su alegría dibuja la dinámica de un movimiento de calle que revitaliza la ciudad desde los callejones recónditos del barrio. Sus rimas apuestan a los amores apasionados; a la fiesta, al culto y el poeta se vuelve fenómeno natural, manifestación:


“Rio


Corres como el viento

caballo alado

tras un sueño

(…)”







Alejandro Serrano (1964) decimista de oficio y militante del verso libre, se apropia de ambos recursos para llevarnos a experimentar desde el romance y la prosa poética en un canto, a la ausencia como sensación de pérdida, de duelo. Las ciudades cada día hacen a sus habitantes más solitarios, más melancólicos, pero más profundos a la hora de experimentar los sabores de la soledad. En estos versos se dibujan múltiples ausencias que encuentran desahogo en la poesía


“busco el sueño con premura
para tratar de soñarla
quiero escribirle mil versos
y tengo una hoja blanca.
y todos mis pensamientos
los he dejado en la almohada”






La poeta Lennis Pérez (1968) única mujer presente en este trabajo, trae la fuerza de un verso maduro, amalgamado por la experiencia de trascender el dolor. Su relación en la poesía con la vida y la muerte, con los símbolos oscuros de la ciudad, con el amor y el dolor, con el afecto a los hijos, con la grandeza de la maternidad, pero sobretodo con el compromiso vivo desde la escritura de contribuir con la transformación cultural del país y el continente se hace presente en cada poema:

“Toma el fusil de tu lengua, límpialo con las lágrimas de esos huérfanos, 
de los latinos sacrificados por el confort. Levanta tu cara señora, huele 
el aire y respira el miedo del imperio, los descalzados están despertando 
                        y ahora viajan por toda América del Sur.”






José Javier Sánchez (1970) le escribe a la ciudad, a sus protagonistas y a sus manifestaciones culturales, desde distintas dimensiones. En sus poemas la ciudad trasciende la composición colonial de plaza mayor y dieciséis manzanas, la ciudad se extiende a los márgenes, a las barriadas, a las quebradas. Los ciudadanos son abuelas humildes, borrachos, prostitutas, gatos callejeros a los que rinde tributo”






“Dios te bendiga bella
y borre la vanidad y el machismo
que tú, nuestra ciudad, sigas siendo montaña y río
Montaña firme río en cauce
así como en mi pecho
Ciudad me habitas
mi Ciudad mi Caracas”




Tú, has visto a Cuatro gatos callejeros en recitales públicos, en plazas, en ferias, en festivales. Pero también en el calor de las calles, de las barriadas caraqueñas, en caseríos de Táchira, de Aragua, de Yaracuy, de Lara, de Trujillo, de Nueva Esparta. Visitando las cárceles, llevando sonrisa a los hospitales, en sus voces habita la ternura de los gatos que se hacen millones a la vista de todos, que se multiplican, que no se hacen imprescindibles, pero que están allí, espantando las fieras para que la vida sea más vivible.






El cuarto gato






jueves, 11 de junio de 2015

APOLOGÍA A UNA JAURÍA JUBILOSA






Por: José Carlos De Nóbrega

APOLOGÍA A UNA JAURÍA JUBILOSA

José Carlos De Nóbrega 

He aquí una compilación festiva, crítica y dialógica sobre nuestra poesía más reciente. Efectivamente, las memorias de este “1er. Coloquio sobre Poesía Venezolana Contemporánea. Poesía y poéticas de autores nacidos a partir de 1970” [2014], editadas por la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, si bien no niegan el auténtico espíritu inquisitivo de la Academia, propenden a una conversación placentera y atenta sobre la obra de nuestros poetas más jóvenes. El lector se sentirá al punto contento y reivindicado, no sólo por el abordaje diverso y dinámico del trabajo poético de Caneo Arguinzones (1987-2014), Luis Enrique Belmonte (1971), Paola Sabogal (1981), Kattia Piñango (1975), Joel Rojas Carrillo (1973), Freddy Ñáñez (1976), Luis Ernesto Gómez (1977), Julio César Borromé (1972), Ximena Benítez (1974) y José Javier Sánchez (1970), además del Catálogo de poetas chavistas bajo la curaduría políticamente incorrecta de Diego Sequera; sino también por el concierto ensayístico plural e intergeneracional que trae consigo e implica sus virtudes ajenas a las fútiles pretensiones de voces autorizadas: el discurso crítico es igualmente diverso, como corresponde a una muestra contingente y lúdica del ensayo actual en Venezuela. En este caso, tenemos las aproximaciones de Mariajosé Escobar, María Fernanda Toro, Diego Sequera, Marco Aurelio Rodríguez, José Javier Sánchez, William Torrealba, Isaías Cañizález Ángel, Nelson Guzmán, José Carlos De Nóbrega, Luis Ernesto Gómez y Jesús Ernesto Parra. Esta docena de textos críticos comprenden la reseña académica y ensayística, el ensayo libre, el prólogo e incluso la presentación vivaz y respetuosa de libros. Se trata de celebrar la obra de los poetas más jóvenes del país, sin las ataduras artificiales a las etiquetas academicistas, ideológicas, mercantiles, afectivas o repulsivas que perviertan la consideración auténtica de nuestra literatura. Como lo hemos conversado en otras circunstancias, la mirada crítica no puede fracasar en el mezquino compartimiento estanco del directorio telefónico o electrónico de complicidades inconfesables; por el contrario, ha de confrontarse dialécticamente con el hecho de que la literatura venezolana, en el contexto continental y universal, deviene a la par y a contracorriente de nuestro accidentado proceso histórico, dando saltos frenéticos y asimétricos que es necesario puntualizar.

A tal respecto, la Casa Bello constituye un ámbito propicio para tan trascendental y urgente empresa. Esta colección que comenta con solidaridad, audacia y rigor a la nueva poesía venezolana, se suma y glosa a conjuntos antológicos que la compendian tales como Amanecieron de Bala. Panorama actual de la joven poesía venezolana (2007, Fundación Editorial el perro y la rana) y el número 153 de la revista Poesía (Enero-Junio de 2011, Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la Universidad de Carabobo), no obstante las coincidencias y las diferencias atinentes al inventario mismo y a la metodología que apareja cada compilación. Destacamos que nuestra casa latinoamericana apuesta con denuedo y vitalidad por un espíritu comunitario, libertario y participativo. Acompañamos al poeta William Osuna en la distribución intelectual, orgánica y lírica de la Casa que fundó Andrés Bello, pues Vivir en comuna es tener memoria histórica compartida desde la integración de la cultura. Las labores del poeta, el gramático y el filólogo se encuentran reñidas con una patología parapolicial y punitiva que esteriliza la lengua. Supone la superación revolucionaria de la fragmentación malsana y burguesa del conocimiento científico, humanístico y artístico, en oposición a un proceso de globalización insincero que transgrede lo universal. La vinculación de lo culto y lo popular es un síntoma inevitable de este obstinado vicio de decir, valga la cita a Belmonte, que padecemos y disfrutamos con sumo apetito. Por ejemplo, la revista digital La Comuna de Bello no discierne, ni solapa, mucho menos invisibiliza la oralidad rural y urbana que se incrusta en el discurso lírico de nuestras grandes voces: desde Ramón Palomares hasta los poetas contemporáneos brasileños como Drummond de Andrade y Manuel Bandeira. Asimismo, lo verificamos en la organización, realización y puesta en escena de nuestro Festival Mundial de Poesía. Sólo se configura la unicidad de la Colmena en la salvaje multiplicidad del enjambre.

Afortunadamente, con la venia de Dios y el Diablo, los poemas y los comentarios se cuecen y respiran en un suculento sancocho o cruzao propiciatorio que dignifica la lengua y la escritura de los venezolanos y los latinoamericanos por igual. Desde la irreverencia estética y política de Diego Sequera; encaminando al arrebatado lector en la ciudad por obra y gracia de la prosa rumbera y callejera de José Javier Sánchez; hasta la precisión crítica y la transparencia expresiva de María Fernanda Toro que, sumadas a los aportes personales de Isaías Cañizález Ángel y Daniel Molina, configuran una curiosa y enriquecedora conversación que nos acerca a Luis Enrique Belmonte. ¿Qué decir del diálogo apolíneo y dionisíaco que sostienen Nelson Guzmán y Freddy Ñáñez, dos de nuestros creadores más apreciados y comprometidos, más allá de los equívocos ideológicos y estéticos? Les encomendamos también solazarse en la danza transgenérica, deliciosamente objetual y asombrosa que Luis Ernesto Gómez realiza a plenitud con el muy tocable corpus poético de Ximena Benítez.

Finalmente, Susan Sontag nos convoca a apostar por una “erótica del arte”, ésta es la vindicación de la crítica libre que concilia lo culto y lo popular sin ataduras profesorales ni ideológicas. ¡Abajo el bienestar pequeñoburgués que desencamina la vida de los hombres!








miércoles, 3 de junio de 2015

La democracia de este siglo debe garantizar la felicidad colectiva

La democracia de este siglo debe garantizar la felicidad colectiva


Entrevista realizada a Juan Antonio Calzadilla Arreaza en el marco del Congreso Inventar la Democracia del Siglo XXI, por Iván Padilla Bravo para el Semanario TodasAdentro

31 mayo, 2015




Juan Calzadilla. Foto: Mayrin Moreno Macías
El auditorio Juan Bautista Plaza, en el Foro Libertador, estaba completamente lleno. Pero lo que realmente rebasaba todo eran las expectativas de las y los asistentes al Congreso Internacional Inventar la Democracia del Siglo XXI. La iniciativa del Gobierno Bolivariano se convirtió en mandato que correspondió organizar y ejecutar al Ministerio del Poder Popular para la Cultura. Tres días de foros, debates y propuestas, dejan tendidas muchas ideas que se deben convertir en un futuro que comenzó en el año 1989. La ponencia inaugural de este Congreso, fue encomendada a Juan Antonio Calzadilla Arreaza (1959), un joven de dos democracias (la representativa y la participativa y protagónica) bien diferenciadas entre ellas.


Texto: TodasAdentro (Iván Padilla Bravo)
Ensayista, preocupado por los sistemas de nuestra historia y, especialmente, por el sello emblemático de Samuel Robinson en la epistemología que define a la Revolución Bolivariana, Calzadilla Arreaza también es poeta y narrador, con él dialoga en voz alta Todasadentro.
-En este Congreso Internacional se pretende “inventar la Democracia del Siglo XXI”. El verbo parece inspirado en Simón Rodríguez (“inventamos o erramos”). Desde su perspectiva, ¿en los últimos 16 años, cuánto se ha inventado en materia de democracia?
-Ese “inventamos o erramos” de Simón Rodríguez ha sido el signo, el programa inmanente de todas las acciones de la Revolución Bolivariana durante todos estos años. Era una divisa por la que estaba determinado, en convicción y en espíritu, el propio Comandante Chávez. Al plantearse esa “refundación de la República” se planteaba una reinvención de la democracia, de representativa a protagónica. Si hay un legado de la obra y acción de Simón Rodríguez en esa historia que nos llega viva hoy, es justamente la invención de la República, la invención de una sociedad que él pensaba que no había existido nunca y que era la sociedad que satisfacía las necesidades de todos y todas, contando con las voluntades de todos y todas para sustentarla por su propio beneficio.
Esa doctrina republicana es el fondo del socialismo robinsoniano. Funcionalmente es el espíritu de su revolución cultural y económica. Esa invención de una patria que emerge de las oscuridades del coloniaje, de la servidumbre o la ignorancia, que eran para él la misma cosa, y que está obligada a ser fiel a su propia originalidad.
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Foto: L. Bracci
-¿Desde cuándo se está inventando?
-Si de inventar se trata, la Asamblea Constituyente de 1999 fue una invención, la nueva Constitución Bolivariana fue una invención. Las leyes del Poder Popular fueron una invención. En Venezuela hemos estado inventando desde hace 16 años, por el empuje del Comandante Chávez y su prodigiosa imaginación política. Gracias a ella hemos visto nuevas “creaciones políticas” (como decía Simón Rodríguez), nuevas creaciones de instancias institucionales, como fue el Poder Ciudadano, como debe ser el Poder Popular, el Poder Comunal, ese gran horizonte utópico y utopía activa que es el Estado Comunal Socialista. Todo eso es invención, llamado y señal al mundo, llamado a otros pueblos para la invención política. Estamos atascados en unos modelos que ya les han quedado cortos a las realidades del siglo 21.

-En realidad, ¿qué se está inventando?
-Inventar la democracia del siglo 21, tal como lo hemos estado practicando, equivale a inventar el socialismo del siglo 21, que, nos parece el sistema político, no copia sino “creación heroica”, capaz de garantizar racional y pragmáticamente una felicidad humana colectiva e incluso una supervivencia de la humanidad, en el estado de crisis fatal a la que la han llevado estos quinientos años de depredación capitalista.

La ruptura

-Hay quienes sostienen que El Caracazo fue también una forma de democratizar auténticamente la democracia, o al menos, de inventarse una nueva. ¿Cree en la fuerza histórica de esa fecha (27F) y esos hechos?
El Caracazo inauguró una nueva historia porque trastocó toda la representación y la eficacia simbólica del sistema político hasta entonces vigente
-La fuerza histórica del 27 de febrero es absolutamente innegable.El Caracazo inauguró una nueva historia porque trastocó toda la representación y la eficacia simbólica del sistema político hasta entonces vigente, frágil y desequilibrado, porque se sustentaba en la demagogia y en la represión, aunadas al entreguismo y la corrupción. Pero era el sistema que había logrado durar 40 años, con mucho sacrificio por parte de los sectores populares. Simplemente, el pueblo en masa, desde su nivel más visceral, desde su nivel más físico y material, desde la acción desencadenada de su fuerza física, destruye, hace ruptura con todo ese aparato institucional, con todo ese aparato discursivo de la democracia representativa, todo ese mito, esa opinión de la perfecta y perfectible democracia venezolana. Y lo que hace es insurgir desde el nivel más básico, desde el nivel de la subsistencia, de la supervivencia, contra el aparato político. Yo lo veo como una insurrección de la soberanía popular.

-¿Por qué?
Porque el pueblo desconocía de la manera más absoluta todo el sistema político, todas las reglas de juego, toda la obligación de obediencia social a la que había estado sometido desde el año 1958 y toma la realidad en sus propias manos, toma su satisfacción con su propia fuerza.
Eso es un quiebre, es una insurrección y una debacle política para el puntofijismo, que no puedo reaccionar sino con la masacre, y por lo tanto es una expresión revolucionaria, que además va a dar legitimidad a los intentos de construcción de una revolución que lleva a cabo y que llega a unificar y liderar el movimiento del Comandante Chávez con la rebelión militar de 1992 y el golpe electoral del 98. Estoy de acuerdo en que no fue una revolución concertada y planificada, pero el 27 de febrero, el pueblo venezolano le retiró el pacto de soberanía, el pacto de representatividad al fracasado poder puntofijista.

-A su entender, ¿qué caracteriza o debe caracterizar la Democracia del Siglo XXI?
-Creo que una democracia del siglo 21 es perfectamente equivalente a un socialismo del siglo 21, en la medida en que un socialismo, es decir, un sistema que pone el valor del trabajo y la existencia humana por encima de la abstracción fetichista del capital productor de bienes, motor de la economía y de la felicidad. El socialismo entendido como eso, la reivindicación de las necesidades del ser humano por encima de los intereses del capital.
Y en Venezuela hemos estado dando el ejemplo de una práctica impecable, irrestricta, de los principios democráticos, como son el principio de inclusión y de participación de todos, o el principio de igualdad de condiciones y de derechos. Eso es una democratización que, en la práctica, se muestra en la democratización de la educación, de la vivienda, del ingreso y de la posibilidad de consumo.
juancalza2937293Para mí, la democracia del siglo 21 solo es sustentable en un socialismo del siglo 21, en una política dirigida y pensada para el ser humano y sus formas más eficientes y racionales de colectivización. Una democracia, en fin, donde el poder germine, se articule y se estructure desde la situación, desde los focos, los nudos más concretos y específicos, que para nosotros son las comunidades, cuya construcción es el Poder Comunal, como contrapeso y complementariedad a los poderes del Estado.
Que materialice ese ideal de “sociedad verdadera”, robinsoniana, que consiste en la asociación que satisface las necesidades de todos sus miembros sin excepción, pero que también cuenta con las voluntades de todos sin excepción para su sustentabilidad económica y política.

Los saberes en cuestión

-La “revolución del conocimiento” es el producto de un proceso de escolarización”? ¿De qué educación estamos hablando? ¿Cuánto puede durar esta gran tarea?
-El conocimiento no puede seguirsiendo visto como un simple asunto de la inteligencia y de la conciencia, concerniente a un desarrollo cognitivo. El conocimiento debe ser también conocimiento y autodirección de sí, de cada cual y de todos, en función de un sentido de comunidad y una sensibilidad compartida.
El conocimiento debe recobrar su función social de herramienta para la autoformación del individuo y la transformación del sustrato social y colectivo que lo hace posible y necesario. Debe comprender “instrucción” (para saber) y “educación” (para la acción moral y social). Dos direcciones marcadas por Simón Rodríguez han sido descuidadas por la escuela que heredamos del siglo 20: la formación del sujeto ético, capaz de autocontrol racional, por una parte, y la inserción social del saber como factor de transformación económica. Una revolución del conocimiento debe orientarse por partida doble hacia la transformación de la subjetividad individual y colectiva; y hacia la productividad material para la satisfacción social de las necesidades reales y no de los fetichismos que nos implanta el universo simbólico capitalista.




miércoles, 27 de mayo de 2015

Volver a los 17, de Mercedes Sosa A Gabriela Sánchez

HOY VOLVI A LOS 17

GRACIAS A TODOS LOS QUE HAN ACOMPAÑADO 
MI EXPERIENCIA DE SER PADRE
PERO SOBRE TODO 

GRACIAS A TODOS LOS QUE MUESTRAN Y HAN MOSTRADO
AFECTO, VALORACIÓN, APOYO Y ALEGRIA 
Y RESPETO A MI GABA











Volver a los 17

                                                                                        Violeta Parra

Volver a los diecisiete después de vivir un siglo 
es como descifrar signos sin ser sabio competente 
volver a ser de repente tan frágil como un segundo 
volver a sentir profundo como un nino frente a Dios, 
eso es lo que siento yo en este instante fecundo 

Se va enredando enredando, como en el muro la hiedra 
y va brotando, brotando como el musguito en la piedra 
como el musguito en la piedra, ay si, si, si 

Mi paso retrocedido, cuando el de ustedes avanza 
el arco de las alianzas ha penetrado en mi nido 
con todo su colorido se ha paseado por mis venas 
y hasta la dura cadena con que nos ata el destino 
es como un dia bendecido que alumbra mi alma serena 

Se va enredando, enredando, como en el muro la hiedra 
y va brotando, brotando como el musguito en la piedra 
como el mus guito en la piedra, ay si, si, si 

Lo que puede el sentimiento no lo ha podido el saber, 
ni el mas claro proceder ni el mas ancho pensamiento 
todo lo cambia el momento colmado condescendiente, 
nos aleja dulcemente de rencores y violencias 
solo el amor con su ciencia nos vuelve tan inocentes 

Se va enredando, enredando, como en el muro la hiedra 
y va brotando, brotando como el mus guito en la piedra 
como el mus guito en la piedra, ay si, si, si 

El amor es torbellino de pureza original 
hasta el feroz animal susurra su dulce trino, 
retiene a los peregrinos, libera a los prisioneros, 
el amor con sus esmeros, al viejo lo vuelve nino 
y al malo solo el canino lo vuelve puro y sincero 

Se va enredando, enredando, como en el muro la hiedra 
y va brotando, brotando como el mus guito en la piedra 
como el mus guito en la piedra, ay si, si, si 

De par en par la ventana se abrio como por encanto 
entro el amor con su manto como una tibia mañana 
y al son de su bella diana hizo brotar el jazmín, 
volando cual serafín al cielo le puso a retes 
y mis anos en diecisiete los combirtio el querubín 

Se va enredando, enredando, como en el muro la hiedra 
y va brotando, brotando como el mus guito en la piedra 
como el mus guito en la piedra, ay si, si, si

jueves, 7 de mayo de 2015

En sus 80 años rendimos homenaje a Ramón Palomares con Ramón Palomares





En sus 80 años 
rendimos homenaje 
a Ramón Palomares 
con Ramón Palomares



ADIOS
    Para Antonio Luis

Llovió y ha vuelto a llover
y cayeron las hojas y el sol las abrazó y el viento vino 
y arrastró las hojas y sonó la hojarasca
y otra vez cayeron las hojas y el sol las abrazó y vino el viento 
y el rocío se hizo en la yerba y se fue
y abrieron los capullos y el insecto rompió la húmeda cáscara y voló 
y otra vez el pájaro que cantaba en la cuerda
bajó a jugar bajo el rosal y volvió a su cielo
y cantó y la mariposa estuvo dormida al amanecer y con el sol caliente subía 
                                                                                        [dando ligeros golpes 
y la lluvia la heló y otra mariposa voló por el jardín y el jardín de ayer 
quedó yerto y enrojeció y volvió a quedar yerto y pálido y las ramitas secas 
chasquearon y cayeron al césped y el sapo cambió de sombra y volvió a cambiar 
y ha buscado otra sombra húmeda
y el gusano ha terminado de hilar y ya voló y ya volvió a hilar y el viento 
mueve la hoja que lo hospeda
y los jejenes han ascendido en el vaho caluroso y caido con las aguas del cielo
y se han levantado de nuevo porque otra vez ha sido el día caluroso 
y la hilera de hormigas corta el campo en el claro seco y boronoso y ahora 
                                                                             [regresa al patio sembrado
y el ratón de monte ha dormitado largamente en su cueva y ha despertado 
                                                         [por muchos días corriendo en secreto 
lejos del búho y ha caído lejos de las garras del búho y el búho comió y pasó 
                                                         [noches de hambre y volvió a su comida 
y duerme este día y se despertó de nuevo y cazó la rata gris 
y un hombre encontró su pareja y se amaron y el hijo que nació encontró su pareja
                                                                                                                     [y la amó
y el hijo que de allí naciera encontró su pareja y la amó y de allí nació un hijo 
y el hombre murió y volvió otra muerte y se llevó otra vida y otra vida se apagó 
                                                                                                          [al entretanto 
y vinieron hermosas costumbres y cambiaron las
viejas costumbres y otras costumbres y modales se cambiaron y 
se levantaron templos prodigiosos y los templos prodigiosos se fueron y llegaron 
                                                                                  [nuevos templos prodigiosos. 
Y se levantaron los ídolos todos de metal noble y refulgente y dieron vuelta y otro 
                                                                                  [rostro cubrió el rostro de ellos 
y otra vuelta cambió este rostro por otro de otra forma
y el polvo hundió los ídolos y salieron flores del polvo y el desierto llegó a cantar 
                                                                                                      [un largo silencio 
y las ciudades despertaron y se durmieron y se ocultaron y desaparecieron 
y volvieron a nacer con sus comercios y sus tiendas y sus reyes y príncipes 
y poetas y bellas mujeres y mártires y guerreros y sacerdotes y santos y maestros
y muchachos atarantados y viejos
y la luna estaba dando vueltas y se encendía toda y se adelgazaba y se hacía tenue 
y se llenaba y se vaciaba de plata y volvía a llenarse y a subir tarde y tarde bajando
                                                                                    [tarde y tarde y noche y noche 
y la tierra corría y corría y regresaba y corría y la tierra en la noche en la oscuridad 
       [dando su cara negra y rodando su cara deslumbrante y su azul ligero y su azul 
                                                                                         [negro y sus nubes y aladas 
y sus nubes estripotosas y deshechas con el mar que saltaba hacia su madre y saltaba
                                                                                          [desde el pecho de su madre
                                [desde el pecho de su madre 
y con el viento que lloraba y cantaba como un niño y lloraba y cantaba como 
                   [una mujer y lloraba y cantaba como un anciano y como un perro 
y como un mar hasta que era otra vez viento y lloraba y cantaba 
y la tierra iba loca y bella entre sus madres entre sus padres loca como una jovencita 
                                                                            [y loca como una mujer en una fiesta 
y como un paso de baile y como una caída de flores y como un beso 
iba i venía mientras las grandes redes de estrellas subían y aleteaban como insectos 
desesperados de amor y como 
chispas que volaban desde la raza áspera y como cabelleras solas y como fuego solo
                                                                                                                         [y como 
oro raptado y oro yéndose y oro viniendo y oro jugando en todas partes y moscas 
                                                                    [plateadas y anillos perdidos y collares 
y cuellos y rostros de mujeres exquisitamente desenvueltas y allí las noches 
soltaban sus amarras y se aprisionaban y amaban la noche hembra y la noche viril 
y el tiempo hembra y el tiempo varón y la vastedad toda y los círculos de vastedad 
que iban y venían a sí mismo y de sí mismos alejándose y entregándose y frotándose 
como dos hocicos de hembra y macho encelados, tigres, lobos en celo. 
Y ha vuelto a llover y dime qué sol ha venido y qué canción has oído y que mariposa 
                                                                                          [baja hasta la flor del patio 
y duerme y
dame ese perfume que todo es un perfume y una esencia y una vaga brisa que llega
                                                                                        [y se mueve anda y desanda 
y dime si adentro de ti no oyes tu corazón partir
y si de ti todo se ha ido y todo está por llegar y todo está en viaje y  todo es nuevo 
                                                                                                                   [y vuelve.

Adiós Salud Adiós.