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martes, 12 de mayo de 2020

Kilombo preserva Cruz de Mayo en San Pedro








Kilombo preserva Cruz de Mayo en San Pedro



El encuentro como proyecto social



JOSÉ JAVIER SÁNCHEZ

ciudad ccs

texto publicado en : http://ciudadccs.info/2020/05/07/kilombo-preserva-velorio-de-cruz-de-mayo-en-san-pedro/

En pleno corazón de la parroquia San Pedro se desarrolla una experiencia cultural y agrícola, expresión de la cultura venezolana. Se trata de El Kilombo Agrourbano y Cultores, donde músicos, cultores, agricultores y gente sencilla, que cumpliendo la cuarentena voluntaria y guardando las medidas de distanciamiento, realizaron su Velorio de Cruz Mayo el pasado domingo 3, día que la humanidad honra al madero santo, las buenas cosechas y la llegada de las lluvias.

Ángela González forma parte de esta experiencia y  tiene 13 años en este espacio celebrando la Cruz de Mayo. En este tiempo han fundado una escuela agrourbana y la escuela itinerante de música popular de la parroquia San Pedro, del municipio Libertador.

Cuando conversó con nosotros sobre el significado de la fiesta de la cruz, nos expresó: “El imperio nos está atacando en este tiempo y nos hace su objetivo. Hoy la cruz nos ha protegido y nos brinda una victoria en los sucesos del pueblo de Chuao. Nosotros –continuó– le pedimos a la cruz paz para nuestro país, buenas cosechas y lluvias y que depure la humanidad del coronavirus, de la guerra y del imperialismo norteamericano”.

El Velorio de Cruz llegó a Venezuela gracias a nuestros ancestros africanos, como honra al árbol y las cosechas y fue sincretizado con la Santa Cruz. Esta fiesta llegó a la parroquia San Pedro de la mano de Rubén Lezama desde Guatire. Ángela y Rubén forman una familia grande junto a su hija, nietos, niños y jóvenes, la comunidad y compañeros que apoyan su trabajo.

–San Pedro es una parroquia transculturizada –nos expresa Angela–, el gobierno de Medina Angarita ofertó viviendas y espacios para una clase media europea que venía huyendo de guerras mundiales. Por ello, al principio, la comunidad rechazó la presencia de la escuela y sus manifestaciones, pero el trabajo constante le permitió a esta experiencia sembrarse en el corazón de la comunidad y convertirse en alternativa. 

La escuela itinerante realiza percusión, canto y danza, allí desarrollan un trabajo de los géneros por disciplinas, con la Cruz de Mayo forman tocadores de tamboras de fulías, cantores, decimistas. En el caso de San Juan: bailadores de sangueo y golpe, cantores de sirena, y en la percusión de San Millán y Cata.

Tienen una casa de la alimentación y un conuco como parte del proyecto agroproductivo donde atienden a niños de la comunidad en estado vulnerable. En algún momento han logrado atender directamente a más de 75 niños de la zona.

El trabajo cultural y la fiesta de la cruz va más allá de lo tradicional, por ello nos expresa: “Defendemos nuestra patria, nuestra cultura e identidad en el marco de la cuarentena, condenamos la incursión en La Guaira de grupos terroristas, por ello pedimos a la cruz.




Las niñas Abril Adrián y Bárbara Belandria, junto a las mujeres de la familia, recogieron las flores del jardín y adornaron el altar con ofrendas de la propia cosecha del huerto agroproductivo, maíz, lechosa, pepinos, plátanos, para agradecer la buena cosecha que obtienen de trabajar la tierra.

Con un Padre Nuestro la abuela Irma inició el Velorio pidiendo salud para todos. Un plato de peltre, maracas y tres tamboras fueron suficientes para alegrar el canto de José Alejandro Delgado, Loreana González, Rubén Lezama. Ángela González y la niña Abril, quienes soltaron versos a la cruz y repicaron tamboras como pueblo, ante el santo madero. 




La décima como poema que ofrenda, denuncia y divierte se escuchó en la voz de las niñas, celebrando a mayo y la lluvia y pidiendo la paz.



Un papelón con limón aliñado y compartido por José Roberto Duque animó la presencia humana en esta manifestación pagana y un sancocho de costilla, con verduras del conuco de la casa, dio cierre a la ceremonia. Alrededor de la mesa, la conversa sobre la situación del país, el papel del movimiento popular y el trabajo que se debe seguir haciendo con los niños, marcó el sendero a los cultores de esta fiesta en el país.


Décimas en un velorio


Santo Madero

Santo madero que llama
a la excelsa devoción
convirtiendo la oración
en una encendida flama
donde cada fiel reclama
para bien de sus quereres
reconociendo que eres
el que nos da fortaleza
cuando cada mayo empieza
y te adoran tantos seres.

José Ignacio Hernández

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La Furia Bolivariana

Amenaza un mercenario
a Erika Ortega Sanoja
pues al tipo se le antoja
que él es el más vergatario
este pueblo es libertario
solidario y feminista
y no crea un terrorista
que aquí llegará de pana.
La furia bolivariana
no perdonará a un fascista

Alejandro Serrano


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Los Mil Ancianos

Salieron los mil ancianos
Los humildes pescadores
Atrapando a unos “señores”
Más fuertes y veteranos
Solo con nylon en manos
Ataron a ese gran lince
Produciéndole un esguince
Batiéndolo contra el suelo
No dejándole el consuelo
De usar su gran R-Quince

Juan Sanoja


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La Poesía Salva

Nos salva la poesía
De las miserias humanas
Nos salva de lo tirana
Que es la impune cobardía
Nos regala la alegría 
Esa de poder decir
Lo del corazón al latir
Y nos abre la ventana
Sin poesía no hay mañana
Poesía para existir


Neguel Machado



jueves, 28 de junio de 2012

Las agujas del miedo o el asalto al verso libre*



Las agujas del miedo o el asalto al verso libre

Las Agujas del Miedo lo compone una poesía hecha tizón en la sombra, ruptura de silencios ancestrales, incertidumbre que se aclara en cada poema. Nos permite trajinar a través de una memoria curtida desde el inconciente colectivo, con una territorialidad que se expande desde la ruralidad y lo agreste del campo hasta las explosiones de una ciudad en llamas. El poeta ama, siente y padece desde un silencio milenario. Y la poesía sucede para romper con ese silencio obligado a padecerse en el transcurrir por los laberintos de la existencia .

Neguel Machado, Caracas (1968) llegó a la poesía a través del cultivo de la décima espinela. Oficio que aprendió de su abuela merceita en una experiencia relatada por el autor en su primer libro "La macagua y otros cuentos de merceita". Este poeta caraqueño ciudadano de la parroquia caricuao, nacido y criado en esa simbiosis entre ruralidad y urbanidad, casada entre su barlovento inseparable y la caracas de los velorios de cruz, de los san juanes, de la paradura de niño y del cumbe, de su sabana grande, su callejón la puñalada, su Centro Simón Bolivar y su bohemia.

Por esas cosas de la vida, una noche después de un recital, discutiamos sobre la separación entre poetas y decimistas que el poeta sentía en las grillas de algunos recitales y llegamos a concluir que un poeta verdadero toma la palabra como recurso de expresión y hace ejercicio de ella en las diversas formas. Donde no sólo se limita al verso rimado o a la estrcutura de la décima espinela. El poeta debe hacerse del lenguaje y tomarlo como un medio para expresar todas las sensaciones, sentimientos, percepciones y deseos a los que se tenga cabida y ser capaz de expresarlos a través de distintas formas, ya sea a través de la estructura métrica de la decima, el verso, la copla o a través del verso libre. 
 
Cuando asistimos a "Las agujas del miedo" reconocemos a un poeta que se desprende de la estructura métrica de la décima y desde el verso libre se posesiona de la palabra con distintas miradas: espectador, protagonista, víctima y victimario de la experiencia de vivir, de sentir, de observar. Percibimos como una sombra oscura y nocturna recorre estos versos. Un grito desde un sentimiento acumulado. Un ansia de expresar lo que ha producido ahogo por años. Una necesidad de condenar el temor ante la infamia:

"Calla temor
te condeno al silencio
ya no escucharé tus gritos apagando mi voz
te condeno al alarido de mi protesta
a que escuches la temblorosa voz de mi conciencia
arropada por la ira
jamás volveré a caer en tus tentáculos
lo juro"


Este libro está dividido en cuatro bloques, en A"gujas del miedo", primera sección que también da título al libro, el poeta muestra todo el descontento, el dolor y la impotencia por el conflicto palestino, se hace de la palabra para hacer florecer la esperanza y denuncia todo el aparataje mediático imperialista por hacer de esta guerra una comedia:
"Sólo existió un holocausto y no debe repetirse
Esto no está sucediendo
Es sólo una ilusión de Copperfield o tal vez de Kris Ángel
Todas esas muertes son producto del genio Spielberg
(...)
No sientas el sufrimiento
Total
ellos
son los malos
Recuerda
los de la estrella azul son los héroes
Los otros
los malditos árabes terroristas
Deben ser exterminados"


Y a través de la palabra salva la condición de existir, de expresar las ideas, de no callar, a pesar de la barbarie, de la destrucción, del genocidio y la coloca como arma para sobrevivir y mantenerse

"Insolente aguijón del destierro
vencido por la memoria
no te alzaras victoriosa
no nos despojaras de la alegría
no importa cuanta luz apagues
viviremos esparcidos en la palabra"

En “Con los pobres del mundo” Neguel Machado avanza y muestra su solidaridad y su rabia por el infortunio del Pueblo Haitiano y dibuja el dolor sembrado en los hombres y en la tierra, por los que hacen abuso del poder, para pisotear y hacer miserables a muchos, en favor de una pequeña minoria. Allí tambien dibuja la ciudad que alimenta las esperanzas en su bohemia y la transita buscando espacios para darle libertad a sus ideas:

"Esta ciudad de raza cósmica que fue azolada por piratas y
caudillos tiene la libertad por herencia"
En “Aviso de existencia” el poeta da fé de vida a toda la expresión, que lo conforma y se permite buscar hacerse escuchar ante su prójimo, su ser amado, su hermano, su otro yo, a través de expresiones afectivas, de pasión, de súplica y de duelo, invitando al lector a estar atento a toda revelación de la existencia:

"Levántate y acaricia tus temores
toma el café con tus tristezas y baila con ellas
(...)
Cuando la sombra parece engullirme y perder
improviso el río que ha de volverme al cauce"

Con el sol a medio cielo” marca el rumbo a seguir en esa batalla diaria para no abanadonar el compromiso con la gente. Reafirma su apego a las ideas revolucionarias y a su compromiso social desde la escritura:

"Me aventuro al mundo como trueno jubiloso
como el poeta eterno y fuerte
ansioso
solitario"


Las agujas del Miedo nos presenta a un poeta renovado en sus formas expresivas, que a través del verso libre logra expresar, quizá con mayor soltura, todo lo que curte su existencia, que reinterpreta en cada verso la realidad que le toca vivir y contemplar y que se activa desde el lenguaje para dar rienda suelta a todo lo que le sorprende.

El poeta lográ generar una atmósfera en la escritura que nos deja a la expectativa de mayores expresiónes y queremos que sea mas extenso su discurso poético. Es allí cuando cumple su cometido por que remueve en nosotros percepciones a las que no siempre atendemos y nos obliga a mirar de cerca cada uno de los escenarios que representa en sus imágenes y a buscarlos entre nosotros.


José Javier Sánchez

Caracas, 3 de diciembre de 2010

* Prólogo del Libro Las agujas del Miedo" 
de Neguel Machado. 
Publicado por la editorial "La Espada Rota" (2012)


lunes, 18 de julio de 2011

ENTRE EL DIJO BIEN Y EL TAMBOR Y CANTO


PRESENTACIÓN DEL LIBRO "UNA MIRADA POR LA DECIMA URBANA"
EDICIONES SISTEMA NACIONAL DE IMPRENTAS
PUBLICADO EN CARACAS 2008


La décima forma parte de un culto perpetuado desde los tiempos de la colonia en los asentamientos campesinos de las costas venezolanas. Es elemento de un sincretismo cultural que se reúne en los velorios de cruz con el tambor de fulía africano, la maraca aborigen y el cuatro y español. Testimonio transparente del mestizaje. Donde se rinde culto al madero católico, pero también al árbol que provee alimentos para el sustento diario. Hasta cierto punto estos elementos se suscriben a una atmósfera netamente rural que logra hospedarse en nuestro país en territorios como barlovento y en regiones como el oriente, los llanos y la costa central. Allí en estas regiones la décima permanece y se expresa a través de distintas manifestaciones culturales.
El movimiento de decimistas urbanos surge en la ciudad de caracas de forma paralela, en distintas parroquias donde se desarrollaban experiencias de culto al velorio de cruz de mayo. Algunos decimistas urbanos son descendientes directos de una cultura acunada en regiones afro descendientes o negroides, bien valga el termino actual, donde se cultiva la veneración a la cruz.
Caracas como metrópolis urbana da cobijo a distintas manifestaciones culturales y el velorio de cruz es una fiesta tradicional que es ya símbolo del caraqueño. Es así como la décima espinel toma residencia para volverse manifestación de la crónica, la poética y la fábula de los suburbios urbanos. Ella se apropia del territorio urbano y entonces desde el barrio se realza y se hace un espacio entre la salsa callejera, el matinée y la verbena.
Pero la cosa no ha sido tan sencilla. Ese terreno se lo gana la décima, gracias a la perseverancia de algunos jóvenes, que inspirados, acompañados o confrontados con esa cultura preservadora se hacen de su propio espacio y con un toque autónomo redimensionan estas formas expresivas, fortalecen los temas cultivados por los viejos y aportan nuevas temáticas que llenan de colorido alegría e ingenio a esta manifestación cultural.
Los decimistas urbanos no son hiphoperos aunque pueda que cultiven este género como manifestación musical. Los decimistas urbanos no son los viejos decimistas ejemplo de acervo y perseverancia, aunque en su mayoría hemos aprendido de los viejos cultores como Nicolasa (+), Julio Ramírez (+), Francisca, Felicia (+), Justino entre otros.
Hoy en día algunos decimitas urbanos ya parecen viejos cultores; tenemos los casos de Juan Sanoja, Soraya, Ricardo Linares, Wilfredo ganchito, Jesús Totoño Blanco, Juan Echeverría, Neguel Machado, ejemplos concretos de hombres y mujeres que se han hecho adultos contemporáneos para no llamarlos viejos cultivando este rico genero de la lírica española.
Este género se ha mantenido en nuestra ciudad por el entusiasmo que generan las decenas de velorios de cruz que se celebran en caracas durante el mes de mayo y ya hablar del Barrio Marín de San Agustín, del Barrio el MOP de Pro patria, de Las Lomas de Urdaneta en Catia, del Barrio El Carmen de La Vega, del Barrio Las Torres de los Mecedores en La Pastora, del Barrio Las Terrazas de Caricuao, de Barrios Sucre y La Piedrita, en 23 de Enero, nos sintoniza con el ambiente festivo de los velorios de cruz, con el esfuerzo de agrupaciones como Tambor y Cuerdas, Tambor y Gloria, Cumbe, Cañón, Autóctono, Flor de Patria, La Gente de San Agustín del Sur asi como las diversas fulías que embriagan la noche a través de los coros festivos que a veces resultan agotadoras y como no recordar a Domingo López Domingo, La Conchita esta en la mar, el gallo pinto, la guayabalera, Juliana, y el Ya lo ve ya lo Vera.
Los decimistas urbanos de caracas emergemos de esta esencia que acompaña las calles, que aun nos hace sentir como una ciudad cercana a lo rural, donde las fronteras entre ruralidad y urbanidad desaparecen cuando el sancocho es un ritual de nuestras comunidades y la guarapitá y el "comadre que cocinó esta mañana" "aquí le mando esta ensalada y estos buñuelos" enbellecen nuestra cotidianidad.
Somos decimistas urbanos primero; el hip hop llegó después; y como decimistas urbanos tratamos de dibujar nuestra ciudad y en las décimas que escribimos los temas varían y podemos hablar de Pasión, de Amor, de mujeres, podemos pintar robar, inventar, argumentar, hablar de salsa, de infancia, de muerte y de temas sociales ligados a la forma de como logramos percibir la construcción de este país y el concepto que tenemos de sus dirigentes. Cuando escribimos nos leémos como urbe que florece en medio de sus antecedentes rurales cercanos a su fundación pero existe entre líneas versos octosílabos que nos hacen auténticos caraqueños.
Presentar una mirada por la décima urbana es aproximarnos a múltiples lecturas que realizan los jóvenes cultores de este tiempo, es parte de un rito patafísico que permite transformar la realidad de acuerdo a nuestros sueños, es también una forma de manifestar repudio o dolor ante la injusticia, pero sobre todo es la posibilidad de transformar ese lenguaje coloquial en poética urbana que una vez escrita transforma al autor y su entorno en fenómeno socio-cultural
La décima no se limita a venerar al madero. Es lenguaje que transforma que registra que legitima nuestras realidades urbanas y Juan Sanoja, Ignacio Hernandez, Luís López, Juan Echeverría, Neguel Machado, Alejandro Serrano dan prueba de ello a través de estas páginas. La décima urbana se curte de una estética simbiótica entre la ruralidad heredada de los abuelos y una ciudad que esta en una constante construcción y de-construcción de sus estéticas. La esquina, el barrio, las mujeres, la crítica política, la protesta el panfleto, la fiesta la cadencia se combinen en una lectura caleidoscópica de nuestra realidad
La décima y el verso octosílabo sirven como clave rítmica para plasmar las distintas imágenes que hacen de estos decimistas una representación de esa ciudad que se niega enterrar los acervos culturales pero que aportan elementos para definirla como una manifestación en procesos de transformación constante
Bienvenidas sean estas décimas que nos aproximan a los recitales de decimistas que se escuchan las madrugadas de velorio, paseo entre el “dijo bien” y el “tambor y canto”. Que este libro nos convoque a prestar atención después del “dijo bien” de cualquier fulía. Asistamos pues a una aproximación con la diversidad de temas que pueden darse cita en los recitales nocturnos alrededor de un altar de Cruz de mayo.

Bienvenidas estas décimas
Estos decimistas
Salud
Dijo bien
José Javier Sánchez