viernes, 22 de julio de 2016

Cuatro gatos callejeros llegan a la Feria del Libro de Caracas









Este domingo 24 de julio se presentará la Antología Poética
 


Cuatro gatos callejeros llegan a la Feria del Libro de Caracas


Desde el colectivo Letras Urbanas de La Parroquia La Pastora.




23/07/2016.- Este domingo 24 de julio de 2016, a las 6:00 pm, se realizará la presentación del libro Cuatro Gatos Callejeros, Antología Poética, editado por el Instituto Municipal de Publicaciones de la Alcaldía de Caracas y el Fondo Editorial Fundarte,  en la Sala Hugo Chávez de la Feria del Libro de Caracas, en el Parque Los Caobos.


Desde La Parroquia La Pastora,  el colectivo Letras Urbanas, del Barrio Las Torres de Los Mecedores, conformado por un grupo de poetas de la Parroquia y fundado en la Primera Edición del Festival Mundial de Poesía de Venezuela en el año 2005,  presenta el producto del trabajo producido  cuatro de sus integrantes: Lennis Carolina Pérez, José Javier Sánchez, Alejandro Serrano y Freddy Herrera.


Algunos trastocan la rima, con cantos juglares, otros apuestan desde el el romance hasta el verso libre, otros se arman del desde el desenfado y trascienden el dolor , le escriben a la ciudad, a la noche, a los gatos, a la ausencia, a la perdida, a la infancia , a la muerte , a la posibilidad infinita de seguir existiendo, desde su poesía celebran la palabra, la forma y el lenguaje y nos invitan a compartir esta sensible experiencia.  


Existiendo“Desde hace mas de una década Cuatro gatos callejeros andan inmiscuidos en cosas de la poesía. nacieron en plena calle al ritmo y calor de la noche. En sus voces habita la ternura y la astucia de los gatos, que están allí espantando las fieras para que la vida sea más vivible”


El libro será presentado por los poetas William Torrealba, Benito Mieses y Ángel Malavé que junto a los autores, compartirán las diversas lecturas de este trabajo poético.




Prensa. Letras Urbanas











lunes, 4 de julio de 2016

Letras Urbanas presentará antología “Cuatro gatos callejeros” en el celarg





(Prensa MPPC (02/07/2016).- El colectivo Letras Urbanas presentará la Antología “Cuatro gatos callejeros”, en la tertulia quincenal del Frente de Creación Literaria Oficio Puro, que se realizará el jueves 7 de julio de 2016, en el Museo Rómulo Gallegos de la Fundación Celarg, de 6:00 p.m. a 8:00 p.m., con entrada libre.

La XCI tertulia quincenal de Oficio Puro propiciará la conversación con Freddy Herrera, Alejandro Serrano, Lennys Pérez y José Javier Sánchez, poetas de La Pastora, integrantes del colectivo Letras Urbanas. Cuentan Alejandro Serrano y José Javier Sánchez que el propósito de esta antología es “compilar el trabajo de trece años, de una relación creativa, colectiva e independiente de estos cuatro gatos”. El esfuerzo se logró gracias al apoyo del Fondo Editorial Fundarte de la Alcaldía de Caracas.

Para mayor información puede consultarse el blog de José Javier Sánchez:
http://josejaviersanchez.blogspot.com/2015/09/cuatro-gatos-callejeros-espantando-las.html

Trae tu poema y tu canción es el lema del espacio quincenal de Oficio Puro. En la tertulia literaria del jueves 7 de julio habrá espacio para la libre participación, aunque con la invitación a compartir textos sobre la ciudad y sobre los gatos, esos eternos vagabundos de los techos y las calles. El aporte musical lo brindará Livia Figuera, cantora de La Pastora.


Letras Urbanas

El colectivo Letras Urbanas nació en junio de 2003, como parte de la primera edición del Festival Mundial de Poesía, con el propósito de la Dirección de Literatura del extinto Consejo Nacional de la Cultura de multiplicar talleres de expresividad literaria en localidades, para que luego sus participantes asistieran al festival como poetas de la comunidad. “El objetivo se logró. En la calle Sucre de La Pastora se realizó un taller a cielo abierto durante diez noches que fue exitoso. A partir de ese taller reunimos varios creadores y se conformó un grupo que nació con una publicación artesanal y una breve antología en el periódico En el Camino, de la Dirección de Cultura del Conac. Y nos hemos mantenido”, comentó Sánchez.

Asistieron al nacimiento del Frente de Creación Literaria Oficio Puro desde mayo de 2014, y continúan acompañando el devenir de este movimiento poético musical.

Cuatro gatos

Freddy Herrera es impresor, caricaturista, editor del periódico comunitario El Torreño, de La Pastora. Alejandro Serrano se define como escribidor de cuentos, canciones, crónicas, artículos y denuncias. Lennys Pérez es comunicadora social, tesista de la Universidad Católica Santa Rosa; obtuvo el Premio Nacional del Libro como promotora de lectura, en el 2006, como resultado de su trabajo de animación literaria en las cárceles. Es fundadora de la Red de Promotores de Lectura, y de la Red de Escritores de Venezuela. José Javier Sánchez, coordinador editorial de la antología, es poeta, promotor de lectura, comunicador social y educador popular: Obtuvo el Premio Nacional del Libro en 2014 por la Antología de Literatura Infantil.

Todos son de La Pastora pero tienen diversos espacios de proyección institucional y comunitaria. Refieren su experiencia en hospitales y cárceles en alianza con la Biblioteca Nacional y el Instituto Universitario de Danza (cuando aún no era parte de Unearte), Alcaldía Metropolitana, Ministerio del Poder Popular para la Salud, entre otras instituciones, que apoyaron los recorridos que hicieron por catorce hospitales de Caracas, durante los años 2007 y 2009.

Alejandro Serrano relata que “se presentaban espectáculos de danza, música, teatro, títeres, y nosotros llevábamos poesía. Montamos un grupo de cuentacuentos hospitalario. Acompañábamos a niños y adultos. La programación abarcó los hospitales El Algodonal, Maternidad Concepción Palacios, Periférico de Catia, Coche, Vargas, Hospital de Niños, Lídice (psiquiátrico), Jesús Yerena, Oncológico Luis Razzeti y Francisco Antonio Risquez. Estuvimos con niñas y niños que tenían poco acompañamiento humano (por ejemplo en las áreas de dermatología, traumatología, oftalmología, y cáncer)”.

La otra experiencia significativa fue en las cárceles. José Javier Sánchez comenta que emprendieron proyectos de expresividad literaria que consiste en ejercicios de desautomatización del lenguaje, apoyados en la propuesta de los formalistas rusos y los surrealistas procurando romper con mecánicas de la comunicación formal, buscando la permuta de las expresiones: “Los privados de libertad hacen un reconocimiento y revalorización de su lenguaje, el habla, la jerga. En la medida en que nos apropiamos del habla nos liberamos del prejuicio, promoviendo la expresividad como liberación en la comunicación. No necesariamente expresión poética, el trabajo dio lugar a cuentos e historias que relataban la experiencia propia”.

Esta labor abarcó nueve centros penitenciarios. Los resultados fueron publicados en el libro Del otro lado del muro, compilado por Lennys Pérez. “Estuvimos en las cárceles de Mérida, que fue donde más se trabajó; en Trujillo, La Pica, Yare, INOF, El Rodeo, Lagunillas, La Planta, Santa Ana y Margarita. En el libro resultante se recogen cartas, autoretratos testimoniales, y ejercicios en torno a la mirada del otro, lo cual tiene una complejidad humana en el ámbito carcelario”, puntualizó Sánchez. T/Prensa MPPC

viernes, 1 de julio de 2016

Noticias del Festival.




 

 

La poesía venezolana comparte historias


Caracas, 28 de junio de 2016.- Las historias afloran desde distintos países del mundo, el idioma no fue impedimento para el encuentro de poetas que se vivió en la Casa de la Juventud y la Memoria Robert Serra, en el marco del 13 Festival Mundial de la Poesía, con la presencia de poetas nacionales e internacionales que destacaron por sus diferentes líricas.
Todos con sus poemarios en mano, estuvieron atentos al llamado; el recital comenzó con la voz de la joven poeta venezolana, Katherine Castrillo; ganadora del Premio Nacional de Literatura Stefania Mosca mención Poesía 2014, quien mantuvo en sus líneas un estilo particular al recitar los versos de su libro Una Totuma con mi Nombre.
Así mismo, se fueron incorporando los poetas internacionales Lorna Shaughnessy (Irlanda del Norte), Francis Combes (Francia), Achour Fenni (Argelia) y Attila Balázs (Eslovaquia), para compartir sus vivencias literarias con los venezolanos presentes.

El encuentro fue presenciado por habitantes de la comunidad quienes escucharon con atención las lecturas desde diferentes formas de escritura de los autores, cada fragmento leído parecía ser muy sentido por cada uno de los presentes.
Bautizo de un titulo
De esta manera, la presencia de la Alcaldía de Caracas también ha resaltado en las políticas culturales del 13 Festival Mundial de la Poesía, en esta oportunidad, a través del Fondo Editorial Fundarte, se realizó el bautizo de un nuevo título Glosa de Piedemonte de Orlando Araujo, quien en vida se encargó de llenar las hojas blancas con su narrativa singular y afectiva.

José Javier Sánchez, poeta de parroquia la Pastora, expresó que: “para mí la poesía es un ejercicio de libertad hecha por el hombre, el testimonio de la naturaleza es un acto de poesía, la vida misma es un acto de poesía; solo que los poetas tenemos el deseo de manifestarlo a través de las líneas”.

Lorna Shaughnessy, poeta de Irlanda, señaló que: “este festival ha sido una experiencia muy extensa, tuvimos una inauguración hermosa, además de compartir con personas de diferentes países, bautizar nuevos títulos, recitar poesía, buenos encuentros; esto siempre me da otras perspectivas de la vida, ha sido maravilloso”.


Texto: Katiuska Hernández / Fotos: Gabriela Santana



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miércoles, 25 de mayo de 2016

Me llaman calle









ME LLAMAN CALLE *



Por Jesús Ernesto Parra



Si nos viéramos en la obligación de realizar un juego de preguntas y respuestas para un libro de poemas, asumiendo las incógnitas como hitos de identidad en un mapa de significados fundamentales para el autor, bien podríamos comenzar de la siguiente manera: ¿Quién soy? Soy lo que escribo ¿Qué escribo? Escribo lo que veo ¿Qué veo? Veo lo que habito: escribo sobre el hábito del ser. Y si aplicáramos esa matriz arbitraria pero reveladora a un libro llegado a nuestras manos; atajo de aullidos nocturnos de José Javier Sánchez, entenderíamos desde su título que el hábitat y el hábito del poeta pocas veces han llevado la homonimia a los límites de la unidad. Leeríamos atónitos Código Postal 1010, así tiene por nombre el poemario, como exploradores de una cartografía de la memoria colectiva de la que Sánchez se hace caja de resonancia en un ejercicio de identidades superpuestas y estruendo de salsa brava en escaleras interminables de la noche de Caracas, barrio adentro.

Sánchez renuncia a su identidad como ciudadano de Caracas –cuyo índice postal es el 1010- para declararse recipiente de la memoria y el dolor de una ciudad en llamas. Tiene la valentía y el mismo tiempo la candidez de gritarnos:

“Yo no soy José Javier Sánchez/
Soy un altar rural en rancho desdoblado/
Ensalmo de ruda/
Novenario de nueve escaleras y velitas/
Borrachera a los siete, franela rota y mugre”

como su manifesto arrabalero y trasnochado. Hace del ejercicio poético recuento de un mundo que no necesita traducción, ni figuras poéticas, e incluso escuelas literarias que le mistifiquen. La calle, las balas, la miseria, el goce, la violencia, la esperanza, la revolución, las caras lindas de mi gente bella como reza la canción, hablan y bailan en las páginas de Código Postal 1010.

Es por lo diáfano y directo del lenguaje que encontramos al leerlo, que no podemos exigirle a Sánchez construcciones poéticas de alto registro e incluso someterlo al tamiz de las influencias literarias. No hay más literatura en su libro que la calle misma, y su deseo y memoria colectiva, como en el caso de las referencias al Caracazo. Allí Sánchez no es un cronista, incluso un testigo, sino una víctima, un poeta postmoderno que ya no goza la ciudad como el espacio de la nueva sensibilidad sino que lamenta habitar un lugar que ha sido escenario de una masacre. Código postal 1010 es el paisaje dibujado por el grito del autor, es la página en blanco ahora llena de vértigos, es la soledad con nombre de urbe, es ese país donde viven los poetas.

En su ejercicio de identidades y mascaradas, de un carnaval igual terrible que lleno de cervezas, cigarrillos y gritos de embriaguez, José Javier Sánchez se pone del lado de los trasnochados, de los maridos olvidados, de los perdedores, de las putas, de los gatos, de los vampiros, de los feos, de los bastardos, de los maricos, de los extraños, de lo drogos, de los muertos, de los perdidos. José Javier Sánchez deja de ser el para ser la Calle, la Calle Caracas y Calle Ciudad que el mismo convierte en madre de todos los infortunios:

 “Ciudad Madre Matriarca/
Tus hijos apostamos a ti /
Para ser cada uno/
mejor persona o delincuente/
ratero o ladrón de cuello blanco”.

En algún momento el libro el poeta se pregunta ¿Qué es la Patria?, en un verso solitario que queda sin respuesta.

Si nos atenemos a nuestras preguntas de identidad, esas con las que abrimos esta reflexión, deberíamos decir que la Patria de Sánchez –Patria, viene de la raíz latina Pater- tal vez no exista. Que su camino sin retorno a través de las escaleras en los cerros de Caracas, o los objetos que adornan los ranchos de las barriadas de la urbe, o el cancionero interminable de los domingos de salsa y ron, no encontrarán respuesta sino en el eco de la calle. La calle que nunca deja de recorrer, y que al mismo tiempo no dejará de cobijarlo. Una Ciudad Calle que nunca nos responde, pero siempre nos regala nuevos goces y tristezas. La Calle Caracas de José Javier Sánchez. La Calle que lo parió.






* texto publicado en el libro: Primer coloquio sobre poesía venezolana contemporánea. Poesía y poéticas de autores nacidos a partir de 1970. Casa de Bello 2015



sábado, 30 de abril de 2016

EL RETICULO DE LA PARED




El retículo de la pared

A mis tios: Pelengue, Alí, Gustavo y Pito
A Coco y a Ruby
A los vecinos de la calle liberación, el plan y el barranquito


El retículo de la pared me lanza al universo de una calle que muere en los containers
entre mierda de perros, vacíos de cerveza y bolsas negras roídas por el hambre

Botellas que navegan sin mensajes ocultos cargando con la vida
una claridad que germina en el asfalto
los gritos desaforados de un indigente cual canto gregoriano
y toda la realidad que pueda colarse
entran por este ojo

Adentro en la casa gritan los libros
y la ropa sucia se acumula en los rincones
una moto desarmada da cuenta de las prosperidades
siempre se puede conseguir una botella de aguardiente en los escaparates
y las camas esconden sirenas, atunes y conservas
entre almohadas, sueños livianos y placeres.

Collage de sensaciones, destierro voluntario

La casa se pinta en vísperas de navidad
y se baña a los perros y se botan todos los cachivaches que serían proyectos
las gallinas se comen las violetas
y los niños las persiguen con una escoba como si bailaran la Chicha Maya
No existe gato que cambie su siesta de las tardes
los colchones tienen el orine acumulado de niños y ebrios
un coro de liendres canta en los cepillos
el insomnio tiene el sabor de las soledades

En la pared está colgada una foto del equipo de bolas criollas
el tío pelengue era su capitán

En estos días marraneros y arrimadores se han ido muriendo en un otoño de madrugadas

Yo tengo un libro de la facultad de farmacia, una revista tricolor y un almanaque mundial que son mi biblioteca
mi hermano hace reverencia a los cómics, Memín y Kalimán son sus héroes
junto a las revistas pornográficas de bajo presupuesto
cuando uno busca placer con esos suplementos
el sexo huele a papel periódico y a tinta de imprenta
por eso yo me armo de otros fetiches
después de hablar con las mujeres que conversan con la abuela
o con las prostestantes que vienen los sábados en la mañana a tratar de arrancarnos el culto a nuestros santos y a vendernos revistas que luego utilizamos de baño para los pollos

De afuera hacia adentro el universo es otro
el juicio es otro
también nuestra mirada
yo voy a ser un día y soy
parte del mundo de la calle
pero ese mundo es en buena parte todo lo que habita aquí adentro
y negarlo es negarme
y negarme es negarlo
por eso este retículo de la pared que ve en ambas direcciones
este ojo estrábico

esta memoria que da sentido a todas las miradas.







lunes, 25 de abril de 2016

Folio 23


 

Folio  23



a Francisco Ardiles



Allá abajo en la calle, una retreta se abre paso a la madrugada, haciendo coros gregorianos a ritmo de 6X8. En una habitación del piso 4, en el edificio mas mugriento de esa vereda, un hombre se ha convertido en cangrejo. Echado sobre algo que asemeja a un catre se sumerge en un charco de angustias que no le permite morir ahogado, pero que le humedece las entrañas. Allí rodeado de cientos de libros muy mal leídos, subestimados algunos, sobreestimados la mayoría, parece penetrar la vieja historia de sendak.

No halla atractivos, ni pasiones que inciten su escritura. Le resulta improductivo el suicidio (Es posible que nadie pueda notar su muerte) 

Cada vez come menos, ahora no bebe, nunca fumo y el sexo, hace días se le escapó por los techos, junto a su gato negro y unas guacamayas que lo visitaban en las mañanas.

El hombre hace varias noches comenzó a leer a un surrealista que publica notas breves en el facebook. 

Cuando le falla el internet la soledad lo arrincona.

Por eso en los últimos días ha retomado las lecturas de Borges, de Saramago, de Silvia Plath, del viejo Ivo y claro de Juan Sánchez Peláez. Todo esto como tratando de encontrar interrogantes. 

Él sabe que la verdadera muerte acontece cuando se acaban las preguntas. 

Hoy no hay internet, por esta noche solo lee, lee y lee, buscando preguntas, interrogantes, dudas, que le abran el apetito a nuevas pasiones que le permitan avanzar.



JJ







jueves, 17 de marzo de 2016

Amantes de la literatura deben seguir impulsando la obra de Ramón Palomares

Amantes de la literatura deben seguir impulsando la obra de Ramón Palomares


8 marzo, 2016


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Este martes, el programa Por Donde Pueda, de la Fundación Editorial el Perro y la Rana (FEPR), transmitido por Alba Ciudad 96.3 FM, estuvo dedicado al poeta Ramón Palomares. Para ello tuvieron como invitado al también poeta José Javier Sánchez, quien comentó que “Ramón queda entre los venezolanos para seguir avanzando, se abren muchos senderos para seguir regando su poesía, dándole ese valor y connotación, no solamente en nuestro país sino en América Latina”.


Además, señaló que para quienes son amantes de la literatura deben seguir dando el impulso y seguir visibilizando la obra de este poeta venezolano, ya que significa un aporte para la poesía universal.

Asimismo, destacó la valiosa lectura que se realizó este lunes en la Librería del Sur de la esquina de gradillas, con respecto a la vida y obra de Ramón Palomares, “el espacio fue bien afectivo, bien intimo, pero también bien idóneo para reconocer la labor de Ramón Palomares como un poeta que dentro de su obra. Logró rescatar el habla de los pueblos andinos, el habla del campesino, pero no de ese campesino que está sometido a la guerra sino el que ha hecho de ese espacio un universo”.

Para Sánchez, el poeta recién fallecido el pasado sábado, supo enunciar a través de la metáfora, lo que fue la reprensión de los años 40 y 50 representada por el dictador Marcos Pérez Jiménez.

“La sensibilidad por encontrarnos con un Ramón que está más vivo que nunca, por un Ramón que celebró la muerte en su obra no sólo desde la tristeza sino desde la contemplación, un Ramón Palomares que también se sirvió mucho del oído, que nos enseñó a escuchar a través del oído, que nos enseñó a escuchar a través de la poesía”, destacó Sánchez.

Por otra parte, señaló la importancia que tiene en seguir avanzando para difundir la obra tanto de Ramón Palomares como de Gustavo Pereira, Juan Calzadilla, Ana Enriqueta Terán, pilares fundamentales en la vida de la poesía venezolana.

Gustavo Pereira
En cuanto al poeta Gustavo Pereira, quien estuvo de cumpleaños este lunes 7 de marzo, José Javier Sánchez comentó que no sólo le ha dado un aporte a la literatura venezolana, sino que también a la literatura internacional, sirviendo como núcleo de aglutinamiento poético.

“Es algo que debemos conocer, difundir más, la belleza que se encierra en un somari, el grado de abstracción que se tiene en un poema, que puede ir desde lo más sencillo a lo más profundo, lo ha logrado nuestro gran Gustavo Pereira con trabajo, con oficio, escritura y observación. Vale decir que en el caso de Gustavo como en el caso de Ramón, si han alcanzado la obra con un oficio constante, un oficio profundo y certero”, agregó Sánchez.

Asimismo, destacó que tanto Ramón como Pereira son poetas en función de la poesía, es por ello que destaca la importancia de seguirlos celebrando y difundiendo.

En ese mismo sentido, señaló que Pereira ha sido un hombre que en toda su obra ha aportado desde la humildad sincera de los grandes hombres, “escribió el preámbulo de nuestra Constitución que es uno de los grandes poemas del siglo XX. El preámbulo de nuestra Constitución que inclusive le da características y dimensiones a nuestra Revolución que muy bien supo beber Bolivia, de la que muy bien supo beber Ecuador”.

Finalmente, Sánchez invitó al público en General a leer el preámbulo de la Constitución, para que nos sigamos aproximando a la obra de un autor que está contribuyendo desde la poesía a escribir nuestra historia contemporánea.



Publicado en: http://albaciudad.org/2016/03/amantes-de-la-literatura-deben-seguir-dando-el-impulso-a-la-obra-de-ramon-palomares/#



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domingo, 13 de marzo de 2016

Vocación inspiradora

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Vocación inspiradora



José javier sánchez poeta, docente y promotor cultural
                                                                                                                        Fotografía: Felix Gerardi
La poesía, la promoción cultural y la docencia son las tres pasiones del caraqueño José Javier Sánchez, quien nació el 3 de noviembre de 1970 en La Pastora. Contó que su inclinación por el mundo cultural y la promoción de la lectura en su comunidad surgió cuando tenía 12 años y formaba parte del Grupo de Teatro Fuego y Leña, fundado por Nelson García. Esta agrupación se dedicaba al trabajo social en La Pastora para alejar a los jóvenes de la delincuencia, el ocio y las drogas.
Asimismo dijo que su afinidad por la poesía creció cuando se unió como decimista al grupo musical Flor de Patria. Poemas como Amanecí de bala de Víctor Valera Mora y Versos sencillos de José Martí inspiraron su formación como poeta.
Sánchez es fundador de la Red de Escritores de Venezuela, la Red Nacional de Promotores de Lectura y en 2014 recibió el Premio Nacional del Libro en la mención Literatura Infantil por el texto Antología de la literatura infantil venezolana de la Editorial La Estrella Roja.
“Invito a los jóvenes a valorar y darle sentido de pertenencia a la poesía. Todos estamos en la capacidad de encontrarnos con la escritura y debemos hacerlo sin temor a equivocarnos”, puntualizó.
CIUDAD CCS
http://ciudadccs.info/vocacion-inspiradora/

Publicado en el Diario Ciudad Ccs el 1/03/2016






lunes, 18 de enero de 2016

José Javier Sánchez: A medida que se lee más menos se tiene la razón




El escritor caraqueño apuesta por la literatura como un hecho compartido

José Javier Sánchez: A medida que se lee más menos se tiene la razón


Por Diana Moncada

1 noviembre 2015 
Para el autor de Código postal 1010, “la poesía está hecha por todos, como pregonaba el Conde de Lautréamont.Es el poeta quien debe hacerla visible a través del poema


José Javier Sánchez es poeta, promotor de lectura e investigador. Oriundo de la parroquia La Pastora, en Caracas, ha logrado sintetizar en su poética la tradición, la expresión popular y lo urbano. Su propuesta literaria, tanto en la poesía como en la compilación y edición de antologías, se ha circunscrito en la concepción de la literatura como un hecho compartido.
“La literatura contribuye a ampliar nuestro universo, a ver el mundo desde diferentes miradas. Nos ayuda a ser menos egoístas, porque en la medida en que lees más, te das cuentas de que menos tienes la razón. La razón es un ejercicio compartido que implica que la verdad no es absoluta, todas y todos la vamos construyendo”, explicó el poeta, quien actualmente imparte un taller sobre los escritores Gustavo Pereira, Ramón Palomares y Juan Calzadilla.
En conversación con el Correo del Orinoco, Sánchez extendió su reflexión sobre los temas que giran en torno a la lectura y la escritura en relación con su contexto social e histórico. “La escritura es un compromiso permanente. Debemos democratizar la lectura y la escritura”, expresó.
Asimismo, el autor de Código postal 1010 acotó que uno de los retos en los contextos institucionales es contribuir con la formación de lectoras, lectores, docentes, bibliotecarias, bibliotecarios, promotoras y promotores de lectura, en aras de “potenciar el debate de las ideas políticas, pero también para que el universo de ideas se siga ampliando cada día y seamos capaces de contribuir a la formación de un mejor país”.

LA POESÍA SUCEDE TODO EL TIEMPO

Sánchez, quien cuenta con tres poemarios publicados, define la poesía como “algo que sucede todo el tiempo. La poesía está en todas partes. No todos somos capaces de percibirla, no porque unos sean más capaces que otros, sino porque es un tema de atención y disposición, y la disposición es un espacio que sí debemos procurar. Y tiene que ver con el trabajo creador y con el ejercicio de la sensibilidad”.
Este ejercicio de creación parte de una lectura constante y atenta, “pero leer no solo significa ir a los libros. Leer también es estar atentos a lo que pasa y a lo que está más allá de las palabras. La poesía está hecha por todos, como pregonaba el Conde de Lautréamont. Es el poeta quien debe hacerla visible a través del poema”.
El poeta, según José Javier Sánchez, debe, en el ejercicio de su escritura, nutrirse de la obra de diferentes escritores.
“Leer lo que otros han escrito sobre los temas de nuestro interés es fundamental, porque nos da una amplitud de miradas y lenguaje y eso deviene en una apertura para nosotros poder escribir”.

EJERCICIO DE LA LIBERTAD

“La libertad implica que nadie es amo de nada, y que nadie es esclavo de nadie. En ese sentido, la literatura es un ejercicio de libertad, porque nadie es dueño de la literatura”, expresó Sánchez, quien piensa que “el poeta es un intérprete de la realidad. No es un Dios, es un intérprete”.
El poeta cree que es necesario “romper la visión miope” que tienen algunos escritores cuyo afán es alcanzar el poema puro, libre de influencias. “En toda literatura hay intertextualidad”, lo cual quiere decir que cada obra se nutre de otras, anteriormente escritas.
En este sentido, José Javier Sánchez es un poeta que ha sido influenciado no solo por la literatura sino también por diversas fuentes artísticas, desde la música popular, pues desde hace 20 años participa en la realización del culto a la Cruz de Mayo, en La Pastora; hasta el teatro, la acción política, el imaginario religioso y el trabajo con la lectura en diferentes espacios públicos.

LITERATURA INFANTIL

Sánchez actualmente trabaja en la Antología de literatura infantil latinoamericana , que le da continuidad al proyecto de compilación de cuentos infantiles que publicó en el año 2013 con la Editorial Estrella Roja.
“Este proyecto aspira a ampliar mucho más el panorama de la creación literaria infantil durante finales del siglo XX y principios del XXI en América Latina”, agregó el investigador.
La riqueza de este género se fundamenta, según el poeta, “en la naturalidad y el tratamiento que se le da, desde ella, a los grandes temas y a los diversos problemas de la humanidad. Un niño que disfrute de mucha literatura infantil será un gran lector de todo tipo de literatura en el futuro, será amante del cine, de la música, de las artes plásticas y de la naturaleza”.
La promoción de la lectura en la infancia, ejercida desde la escuela, el hogar, los medios de comunicación y las bibliotecas, “es la única garantía de alcanzar un país de lectores independientes, con criterio, con formación y sobre todo con memoria”, explicó Sánchez, quien avizora en el género varios retos.
“La literatura infantil venezolana debe cuidarse de aniñamientos, excesos de diminutivos, de banalidades.
Los escritores de este género deben entender que las niñas y los niños cada vez son más despiertos, más versátiles en esta sociedad del siglo XXI. La literatura infantil debe alejarse del adoctrinamiento y dejar de contribuir con la sociedad de consumo”, enumeró.
Asimismo, el autor apuntó que tanto organismos públicos como privados deberían incrementar las becas al estímulo de la creación literaria en este género, así como el apoyo a la edición e impresión de este tipo de publicaciones.

TRES VOCES

Actualmente, Sánchez es facilitador del taller Tres voces y una época en Ramón Palomares, Juan Calzadilla y Gustavo
Pereira, una iniciativa impulsada por la Fundación Biblioteca Ayacucho que tiene como propósito “divulgar la literatura venezolana, hacer más accesible al público la obra de estos poetas. Valorar y promover la creación literaria a partir de la lectura de su revisión, de su lectura”, aclaró.
La obra de los tres poetas mencionados forma parte de la colección de clásicos latinoamericanos de este sello editorial.
Otro de los objetivos del taller es promover la colección de los libros digitales de la Biblioteca Ayacucho, para captar un público al que no se han dedicado con tanta fuerza. Los libros pueden descargarse en la página web http://www.bibliotecayacucho.gob.ve/fba/.
El taller forma parte de un ciclo en el que se reflexionará sobre la obra literaria de diversos escritores venezolanos y latinoamericanos que han sido publicados por la editorial referida y se da en el contexto del 41º aniversario de la editorial.
“Lo más rico de estos tres autores es que como conjunto dan una visión del universo poético venezolano. En Ramón Palomares nos encontramos con una búsqueda que aspira a resaltar un territorio, el territorio del habla andina, y también de nuestro campesinado, desde el respeto y desde una valoración del lenguaje en su justa dimensión”, manifestó el facilitador.
Sánchez destacó en la poesía de Palomares la existencia de una “valoración de la muerte, de los muertos, los desaparecidos, de los rituales, de una cultura milenaria que es situada al servicio de los lectores con el respeto que se merece”.
En el caso de Juan Calzadilla, Sánchez explicó que su poética se caracteriza por “una apuesta a la ironía, el desenfado, una estructura del lenguaje experimental. Ha logrado hacer filosofía desde la poesía, sus aforemas son también principios filosóficos. Él es el poeta de ciudad, de lo urbano, y asume la ciudad desde una posición crítica, la acepta y a la vez condena el ritmo al que nos somete”.
Por otro lado, el poeta valora de Gustavo Pereira “la aproximación que hace desde el poema a la experiencia del lenguaje de Oriente, el rescate y valoración de las poéticas de nuestras culturas aborígenes latinoamericanas”, así como destaca la creación del somari, un estilo único dentro de la poesía venezolana.
“El somari es una propuesta que sintetiza de manera bella, profunda y culta la riqueza de un lenguaje sublime. Su estructura pudiera ser semejante al haiku, pero esta propuesta va más allá. Su dimensión es muy amplia porque toca diversos te- mas”, manifestó Sánchez, quien aseguró que el somari tiene la capacidad de “dejar resonando su palabra en los lectores”.
El taller se realizó en la Librería del Sur, del Teatro Teresa Carreño, hasta esta semana. En el mes de septiembre Sánchez también dirigió un espacio formativo sobre los escritores Andrés Eloy Blanco, Vicente Gerbasi y Juan Liscano.
Texto/Diana Moncada
Foto/Héctor Lozano
Caracas

jueves, 26 de noviembre de 2015

Sofía vuelve a nacer multiplicada. Aquarela del Sol Padilla y su libro Acordes del mañana A diez años de su publicación









Sofía vuelve a nacer multiplicada

Aquarela del Sol Padilla y su libro Acordes del mañana

A diez años de  su publicación



Por José Javier Sánchez


Porque hoy no podemos dejar de cantarle a la vida
Porque hoy no dejamos de alzar nuestra voz colectiva
rompemos la tristeza con golpes de alegría,
Cantata a Fabricio Ojeda
Gloría Martín


Aquarela del Sol Padilla, logra con su libro Acordes del mañana posicionar en los lectores venezolanos una voz que romperá el canon tradicional de la novísima poesía venezolana. En la primera edición del Certamen Mayor de las Artes y las Letras, también conocido como “Cada día un libro” organizado por el Vice Ministerio de Cultura, a través de la Dirección de Literatura del desaparecido Conac, en el año 2005, sobresale con una obra que dará mucho de qué hablar entre los amantes y seguidores de la joven poesía venezolana.


Aquarella del Sol Padilla joven y profunda poeta, nacida en Caracas en 1988, se abre paso en las letras venezolanas con su ópera prima Acordes del mañana, para de una manera sensible y estremecedora empoderarse del sentimiento de un país y de una sociedad, tantas veces fracturada por la opresión, por el abuso del poder político y económico, por el silencio sitiado para los que soñaban, pretendían, apostaban y/o construían un mundo mejor


De niña, fue músico, intérprete de violín en el conservatorio de Música Vicente Emilio Sojo, pero decidió abrirse paso a otros universos menos fragmentarios para el aprendizaje, para el saber. La música es algo que jamás ha abandonado, es algo que ama, que sigue, que cultiva en distintos escenarios. Hay música en sus fotografías y en sus poemas, sobretodo en su estructura donde innovan en la rítmica y en la sonoridad.


Pero su música no milita con la academia sobre todo con la estructura y rigidez de las grandes academias, de las grandes orquestas, la música de sus poemas milita con la nueva canción latinoamericana. Su música germina con el canto que se gesta en los movimientos sociales, en la movida cultural, en las nuevas propuestas, en el sueño por inventar, en el poema renovado a través de cada uno de los acordes que componen este libro


Desde su libro Acordes del mañana podemos establecer un diálogo no intencionado entre la poeta y autores vanguardistas como Miguel Hernández y César Vallejo quienes colocaron su pluma al servicio de las causas justas, de las causas sociales, de los desfavorecidos, atropellados, desaparecidos por los sistemas oligarcas, y que fueron movidos por la valoración y el reimpulso de los sueños de hombres y mujeres que dieron su vida, libertad y aliento al servicio de la Gran Poesía.


Miguel Hernández el gran poeta español apuntaló su pluma a exaltar el valor de los humildes, de los que no formaban parte de la tiranía, de los que resistieron desde el trabajo, desde la humildad, desde el afecto distinto, para ellos cantó:

“Mi vida es una herida de juventud dichosa.
¡Ay de quien no esté herido, de quien jamás se siente
Herido por la vida, ni en la vida reposa
Herido alegremente!
(…)
Para la libertad sangro, lucho, pervivo
Para libertad, mis ojos y mis manos,
Como un árbol carnal, generoso y cautivo,
Doy a los cirujanos”[1]


En este libro la poeta transita con la herida hecha a su pasado, herida alimentada por los sueños, por la esperanza, pero sobre todo por la conciencia que se gesta un futuro mejor con ella como corresponsable. Este libro moverá en el lector los cantos de Miguel Hernández no como eco sino como inconsciente colectivo que circula por la sangre de Aquarela y que se cuela en sus acordes:


“Entonces me invento mis soles,
                                                   mis nubes
me recreo en los jardines
sobrevuelo la esperanza malgastada
busco rostros apacibles
en el ir y venir sobre los rieles”[2]



La poeta peruana Rocío Silva Santisteban, a quien respeto altísimamente por su trabajo poético, por su trabajo social y su sensibilidad, y quien nos visitó en la 4ta edición del Festival Mundial de Poesía de Venezuela le responde en una entrevista escrita al gran Julio Ortega  algo con lo que me permito aproximar esa sensación  de Aquarela al escribir:


“…una a veces escribe por un pálpito; otra veces para sacarse algo de encima. Como profilaxis. A veces el ritmo esta martillando antes que la imagen, otras la imagen se come todo tipo de posibilidad de ritmo… A veces una tiene como motor una idea, abstracta absolutamente, no vinculada a imagen o tropo poético alguno, y entonces el camino de la escritura es el parsimonioso ejercicio de darle alguna forma… “  [3]


Y cito a Rocío Silva Santisteban porque en estas dos poetas siento una movida social avasallante contra los sistemas opresivos.


Aquarela es la voz de los que han tenido voz desde el fusil, desde la protesta de calle, desde la sensibilidad social, desde el poema leído en voz alta, desde el gesto y el acto de escuchar las canciones de Gloria Martín, la Cantata Fabricio Ojeda, la Nueva trova cubana, a Silvio y Pablo, pero también desde su lectura sentida de Gustavo Pereira, Víctor “El Chino” Valera Mora y Roque Dalton.


Me aproximo a estos versos y en ellos leo el registro de otra época. Una época que envuelve a héroes anónimos. En este libro se presencia el registro de una época, de un sentimiento y de un ideal, sustentados en sueños revolucionarios, presentados desde la visión de la autora como la coprotagonista, como hija de la conspiración y de la lucha clandestina por la revolución.


Acordes del mañana es el producto de una formación política e ideológica con sustento en el afecto familiar y en los valores. Desde esta obra nos aproximamos a la militancia que se construye desde la formación en la familia, con los amigos de los padres, con los tíos militantes que frecuentan la casa familiar, que hablan de una sociedad idealizada por la revolución y que crecen, se desarrollan y viven cumpliendo con una disciplina revolucionaria.


Este libro es la manifestación de un espíritu formado desde esa compañía, esa presencia perenne, y desde ese aprendizaje, del saber leer la época, desde la mirada, desde el rol, desde el compromiso que toca a los hijos de los revolucionarios, de los utópicos. La utopía se asume desde la cotidianidad, la cotidianidad es alimentada por el espíritu de la conspiración y la voz de este libro no es la voz del líder revolucionario, no es la voz del mártir, es la voz del que acompaña y sabe nutrirse de cada atmósfera, de cada aire, de cada conversa, de cada canción, de cada poema leído en voz alta, de cada café o té compartido en rededor de una conversa militante.


La clandestinidad se construye en familia en una escala de valores donde el niño, el joven, el padre y la madre saben cuándo y de qué hablar. Donde el niño reconoce el peligro de la represión y hace crítica, donde cuestiona a un sistema que toca a las multitudes a través de la proliferación de la represión, la violencia, la corrupción y los antivalores.


Este libro evoca en mí una época juvenil que abrió las puertas a las filas de la revolución desde la militancia sustentada en la sensibilidad social, en la utopía de la construcción de una sociedad sin clases sociales, sin ricos ni pobres, sin polizontes ni milicos.


Este libro es en mi opinión el registro de una intensa experiencia de sensibilidad vivida en el terreno de los revolucionarios, el afecto de este libro no es el afecto de los pequeños burgueses, ni de los melómanos salseros, ni de las hermanitas descalzas: es el de los revolucionarios. 


En Acordes del mañana Sofía es la utopía cultivada en el espíritu, el sueño porvenir, es la tarea futura de cada soñador de revoluciones. Sofía es la semilla que germina para reinventar el mundo desde el sueño labrado con trabajo con ética revolucionaria:


“¿QUIÉN ES SOFÍA?”
Sofía ama. Sofía sueña. Sofía siembra. Sofía es néctar. Sofía hermosa. Sofía cuenta mariposas. Sofía lucha. Sofía sabe. Sofía señala. Sofía recuerda. Sofía no perdona. Sofía no olvida. Sofía tiene miedo Sofía no llora (…).
Vuelve a nacer multiplicada”[4] 

En el Poema “Adentro se lloraba el amor recibimos una postal desde la clandestinidad materna, la clandestinidad militante y conspirativa a favor del hombre nuevo. En este poema la madre es la memoria de la represión sufrida por los mártires de los años sesenta y la poeta de manera profundamente sensible nos dice:


“Nunca vi morir a los nuestros
Pero bebí su sangre de tu seno
Que adentro se lloraba el amor”.[5]


En este libro nuestra autora se asume como hija del futuro como corresponsable de la construcción de un mundo mejor:



“Aprendimos a remedar los jirones del horror
Cultivar la esperanza
Sin jardín

(…)
Comprendimos que la vida del que lucha
No se acaba
Reverdece en nuestras manos
(…)
Estamos
Vivos
Para siempre
Y de pie”[6]



Acordes del mañana es un libro que nos sorprende desde la primera página, desde el primer epígrafe, desde el primer aliento de la poeta, en cada poema que sucede nos vamos cargando de una sensibilidad, de una nostalgia, de una memoria. Es un libro escrito por Aquarela aproximadamente a sus dieciséis años, y es un libro que nos da lecciones de vida.


El verso comprometido con el hacer, con la praxis, con el sentir desde la piel desde la entraña.


La poeta después de diez años sigue militando con la poesía desde la fotografía, desde el audiovisual, desde la formación que ha gestado en los niños de sectores humildes como es el caso de los niños del barrio Las Torres de Los Mecedores a los que acompañó desde el aliento de Sofía, a desarrollar talleres de foto-lata que les permitieran dibujar el mundo desde su mirada infantil, fresca.


Hoy, diez años después, nuestra poeta prepara una nueva propuesta literaria desde la casa madre Monte Ávila Editores y estamos seguros de que su voz,  su lente, su aliento, seguirán apuntando para preservar cada paso logrado por los revolucionarios y podrá con armonía continuar afinando melodías y rítmicas para proseguir construyendo los Acordes del mañana. Acordes que florecen en cada conquista en los espacios del amor, de la solidaridad, del trabajo colectivo, del respeto al otro y  del respeto a uno mismo.


Sus acordes seguirán llegando para hacerse canción, poema, grito, batalla y victoria. Para abrir sendas a los nóveles poetas, con una sensibilidad social que me estremece. Pero sobre todas las cosas, la poesía de Aquarela del Sol Padilla seguirá germinando, floreciendo y estallando para preservar un espacio que ya se ha forjado en las alturas de nuestra poesía venezolana.






[1] HERNANDEZ, Miguel. Poemas sociales, de guerra y muerte. Madrid. Alianza Editorial. 1977.
[2] PADILLA, Aquarela del Sol. Acordes del Mañana. Colección Cada día un libro. Caracas. Ministerio de la Cultura. Consejo Nacional de la Cultura. 2005
[3] ORTEGA; Julio. El hacer poético. Vol. II. Colección Testimoniales. Caracas. Monte Ávila Editores. 2012
[4] PADILLA, Aquarela del Sol. Acordes del Mañana. Colección Cada día un libro. Caracas. Ministerio de la Cultura. Consejo Nacional de la Cultura. 2005
[5] Ibidem
[6] Ibidem