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miércoles, 25 de enero de 2012

De Animales y Sombra memoria del misterio














Un diálogo permanente con los espíritus y la espiritualidad, con los fenómenos sobrenaturales y la energía mística que alimenta nuestro espíritu e imaginación y nos caracteriza como humanos, gran parte de eso que algunos llamamos y reconocemos como magia, habita en De animales y sombra, primer libro de cuentos, de la venezolana Lennis Pérez (1968), publicado por la editorial el perro y la rana en 2008.


En estas historias los misterios de la familia, del pueblo, de los credos, del imaginario, de lo espiritual, de la magia rural, del cántico, de la celebración, del duelo, del lenguaje de los muertos, se dan cita para testimoniar que el realismo mágico vive entre nosotros.


Rito y mito confluyen en estos relatos macerados con la fuerza existencial de la autora que desde su experiencia como lectora de la realidad y de la literatura ha sabido crecer entre frescas lecturas literarias y múltiples lecturas de la realidad.


Lennis Pérez ha sido hábil observadora del entorno familiar, de las calles que habita, de caseríos y pequeños pueblos que le ha tocado visitar, y ha internalizado en su imaginario el relato oral, el paisaje y la atmósfera, transformándolos en imagen del sueño que aspira como autora perpetuar en la imaginación de los lectores.


Una realidad cada vez mas difuminadas frente a un progreso industrial de nuestras urbes ha llevado al hombre sensible a hacerse de espacios en su imaginario y su inconsciente para no dejar morir esas historias que forman parte de lo que somos como latinoamericanos ya que el realismo mágico, mas allá que un termino, es una realidad viva entre nosotros.
En cada relato hallamos voces que se vuelven crónica de ciudades iniciáticas o de pueblos que sobreviven el paso del tiempo. En ellos germinan mitos contemporáneos y reviven leyendas para la posteridad. El misterio desanda nuestras habitaciones, en medio del ruido de la noche, y el eco de animales con poderes extraordinarios, fantasmas maravillosos, duendes viajando en rústicos, mares que hablan a los tristes, amores en tercera dimensión o milagros rurales en medio de la ciudad, se convierten en un extenso mural que nos convoca a seguir disfrutando del realismo mágico que recorre todo nuestro continente.


Los escenarios se expanden en el imaginario de la autora , transitamos a bordo de un rústico una carretera de asfalto de los llanos venezolanos, nos detenemos en el patio de cualquier cárcel venezolana, nos hallamos encerrados en una funeraria donde se suceden amores o como por cosa de los dioses un anciano se nos aparece en una calle solitaria para afirmarnos que el mundo de los muertos esta entre nosotros, cohabitando y dándonos sus signos.


Los personajes que intervienen en estas historias son tomados en su mayoría de la vida real y obedecen al curso de los misterios que se desarrollan alrededor de sus vidas.

 Cada aparecido, cada misterio, cada suceso de asombro, se circunscriben a historias cercanas a una realidad vivida o percibida por nuestra autora. Muchos de ellos dialogarían con los habitantes, de la Comala de Rulfo, Macondo en los tiempos de su fundación o la casa de los espíritus.


Cada relato no obedece solamente al acto creativo de la imaginación sino que exalta historias de muertos, de leyendas rurales, de mitos urbanos, para involucrar al lector con una lectura de nuestras ciudades y pueblos mas allá del desarrollo cosmopolita, al que son sometidas las principales capitales de Venezuela y América latina, con la lectura de una realidad donde siguen existiendo, circulando y estando entre las vidas de la gente ritos Yorubas, Honras fúnebres, personajes de nuestro espiritismo y animales humanizados en la conciencia, que se abren paso en estas historias para quedarse habitando en la memoria y el espíritu del lector, por eso no podemos faltar a la cita con estos cuentos de animales y sombra.