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sábado, 30 de abril de 2016

EL RETICULO DE LA PARED




El retículo de la pared

A mis tios: Pelengue, Alí, Gustavo y Pito
A Coco y a Ruby
A los vecinos de la calle liberación, el plan y el barranquito


El retículo de la pared me lanza al universo de una calle que muere en los containers
entre mierda de perros, vacíos de cerveza y bolsas negras roídas por el hambre

Botellas que navegan sin mensajes ocultos cargando con la vida
una claridad que germina en el asfalto
los gritos desaforados de un indigente cual canto gregoriano
y toda la realidad que pueda colarse
entran por este ojo

Adentro en la casa gritan los libros
y la ropa sucia se acumula en los rincones
una moto desarmada da cuenta de las prosperidades
siempre se puede conseguir una botella de aguardiente en los escaparates
y las camas esconden sirenas, atunes y conservas
entre almohadas, sueños livianos y placeres.

Collage de sensaciones, destierro voluntario

La casa se pinta en vísperas de navidad
y se baña a los perros y se botan todos los cachivaches que serían proyectos
las gallinas se comen las violetas
y los niños las persiguen con una escoba como si bailaran la Chicha Maya
No existe gato que cambie su siesta de las tardes
los colchones tienen el orine acumulado de niños y ebrios
un coro de liendres canta en los cepillos
el insomnio tiene el sabor de las soledades

En la pared está colgada una foto del equipo de bolas criollas
el tío pelengue era su capitán

En estos días marraneros y arrimadores se han ido muriendo en un otoño de madrugadas

Yo tengo un libro de la facultad de farmacia, una revista tricolor y un almanaque mundial que son mi biblioteca
mi hermano hace reverencia a los cómics, Memín y Kalimán son sus héroes
junto a las revistas pornográficas de bajo presupuesto
cuando uno busca placer con esos suplementos
el sexo huele a papel periódico y a tinta de imprenta
por eso yo me armo de otros fetiches
después de hablar con las mujeres que conversan con la abuela
o con las prostestantes que vienen los sábados en la mañana a tratar de arrancarnos el culto a nuestros santos y a vendernos revistas que luego utilizamos de baño para los pollos

De afuera hacia adentro el universo es otro
el juicio es otro
también nuestra mirada
yo voy a ser un día y soy
parte del mundo de la calle
pero ese mundo es en buena parte todo lo que habita aquí adentro
y negarlo es negarme
y negarme es negarlo
por eso este retículo de la pared que ve en ambas direcciones
este ojo estrábico

esta memoria que da sentido a todas las miradas.







lunes, 25 de abril de 2016

Folio 23


 

Folio  23



a Francisco Ardiles



Allá abajo en la calle, una retreta se abre paso a la madrugada, haciendo coros gregorianos a ritmo de 6X8. En una habitación del piso 4, en el edificio mas mugriento de esa vereda, un hombre se ha convertido en cangrejo. Echado sobre algo que asemeja a un catre se sumerge en un charco de angustias que no le permite morir ahogado, pero que le humedece las entrañas. Allí rodeado de cientos de libros muy mal leídos, subestimados algunos, sobreestimados la mayoría, parece penetrar la vieja historia de sendak.

No halla atractivos, ni pasiones que inciten su escritura. Le resulta improductivo el suicidio (Es posible que nadie pueda notar su muerte) 

Cada vez come menos, ahora no bebe, nunca fumo y el sexo, hace días se le escapó por los techos, junto a su gato negro y unas guacamayas que lo visitaban en las mañanas.

El hombre hace varias noches comenzó a leer a un surrealista que publica notas breves en el facebook. 

Cuando le falla el internet la soledad lo arrincona.

Por eso en los últimos días ha retomado las lecturas de Borges, de Saramago, de Silvia Plath, del viejo Ivo y claro de Juan Sánchez Peláez. Todo esto como tratando de encontrar interrogantes. 

Él sabe que la verdadera muerte acontece cuando se acaban las preguntas. 

Hoy no hay internet, por esta noche solo lee, lee y lee, buscando preguntas, interrogantes, dudas, que le abran el apetito a nuevas pasiones que le permitan avanzar.



JJ