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lunes, 18 de julio de 2011

ENTRE EL DIJO BIEN Y EL TAMBOR Y CANTO


PRESENTACIÓN DEL LIBRO "UNA MIRADA POR LA DECIMA URBANA"
EDICIONES SISTEMA NACIONAL DE IMPRENTAS
PUBLICADO EN CARACAS 2008


La décima forma parte de un culto perpetuado desde los tiempos de la colonia en los asentamientos campesinos de las costas venezolanas. Es elemento de un sincretismo cultural que se reúne en los velorios de cruz con el tambor de fulía africano, la maraca aborigen y el cuatro y español. Testimonio transparente del mestizaje. Donde se rinde culto al madero católico, pero también al árbol que provee alimentos para el sustento diario. Hasta cierto punto estos elementos se suscriben a una atmósfera netamente rural que logra hospedarse en nuestro país en territorios como barlovento y en regiones como el oriente, los llanos y la costa central. Allí en estas regiones la décima permanece y se expresa a través de distintas manifestaciones culturales.
El movimiento de decimistas urbanos surge en la ciudad de caracas de forma paralela, en distintas parroquias donde se desarrollaban experiencias de culto al velorio de cruz de mayo. Algunos decimistas urbanos son descendientes directos de una cultura acunada en regiones afro descendientes o negroides, bien valga el termino actual, donde se cultiva la veneración a la cruz.
Caracas como metrópolis urbana da cobijo a distintas manifestaciones culturales y el velorio de cruz es una fiesta tradicional que es ya símbolo del caraqueño. Es así como la décima espinel toma residencia para volverse manifestación de la crónica, la poética y la fábula de los suburbios urbanos. Ella se apropia del territorio urbano y entonces desde el barrio se realza y se hace un espacio entre la salsa callejera, el matinée y la verbena.
Pero la cosa no ha sido tan sencilla. Ese terreno se lo gana la décima, gracias a la perseverancia de algunos jóvenes, que inspirados, acompañados o confrontados con esa cultura preservadora se hacen de su propio espacio y con un toque autónomo redimensionan estas formas expresivas, fortalecen los temas cultivados por los viejos y aportan nuevas temáticas que llenan de colorido alegría e ingenio a esta manifestación cultural.
Los decimistas urbanos no son hiphoperos aunque pueda que cultiven este género como manifestación musical. Los decimistas urbanos no son los viejos decimistas ejemplo de acervo y perseverancia, aunque en su mayoría hemos aprendido de los viejos cultores como Nicolasa (+), Julio Ramírez (+), Francisca, Felicia (+), Justino entre otros.
Hoy en día algunos decimitas urbanos ya parecen viejos cultores; tenemos los casos de Juan Sanoja, Soraya, Ricardo Linares, Wilfredo ganchito, Jesús Totoño Blanco, Juan Echeverría, Neguel Machado, ejemplos concretos de hombres y mujeres que se han hecho adultos contemporáneos para no llamarlos viejos cultivando este rico genero de la lírica española.
Este género se ha mantenido en nuestra ciudad por el entusiasmo que generan las decenas de velorios de cruz que se celebran en caracas durante el mes de mayo y ya hablar del Barrio Marín de San Agustín, del Barrio el MOP de Pro patria, de Las Lomas de Urdaneta en Catia, del Barrio El Carmen de La Vega, del Barrio Las Torres de los Mecedores en La Pastora, del Barrio Las Terrazas de Caricuao, de Barrios Sucre y La Piedrita, en 23 de Enero, nos sintoniza con el ambiente festivo de los velorios de cruz, con el esfuerzo de agrupaciones como Tambor y Cuerdas, Tambor y Gloria, Cumbe, Cañón, Autóctono, Flor de Patria, La Gente de San Agustín del Sur asi como las diversas fulías que embriagan la noche a través de los coros festivos que a veces resultan agotadoras y como no recordar a Domingo López Domingo, La Conchita esta en la mar, el gallo pinto, la guayabalera, Juliana, y el Ya lo ve ya lo Vera.
Los decimistas urbanos de caracas emergemos de esta esencia que acompaña las calles, que aun nos hace sentir como una ciudad cercana a lo rural, donde las fronteras entre ruralidad y urbanidad desaparecen cuando el sancocho es un ritual de nuestras comunidades y la guarapitá y el "comadre que cocinó esta mañana" "aquí le mando esta ensalada y estos buñuelos" enbellecen nuestra cotidianidad.
Somos decimistas urbanos primero; el hip hop llegó después; y como decimistas urbanos tratamos de dibujar nuestra ciudad y en las décimas que escribimos los temas varían y podemos hablar de Pasión, de Amor, de mujeres, podemos pintar robar, inventar, argumentar, hablar de salsa, de infancia, de muerte y de temas sociales ligados a la forma de como logramos percibir la construcción de este país y el concepto que tenemos de sus dirigentes. Cuando escribimos nos leémos como urbe que florece en medio de sus antecedentes rurales cercanos a su fundación pero existe entre líneas versos octosílabos que nos hacen auténticos caraqueños.
Presentar una mirada por la décima urbana es aproximarnos a múltiples lecturas que realizan los jóvenes cultores de este tiempo, es parte de un rito patafísico que permite transformar la realidad de acuerdo a nuestros sueños, es también una forma de manifestar repudio o dolor ante la injusticia, pero sobre todo es la posibilidad de transformar ese lenguaje coloquial en poética urbana que una vez escrita transforma al autor y su entorno en fenómeno socio-cultural
La décima no se limita a venerar al madero. Es lenguaje que transforma que registra que legitima nuestras realidades urbanas y Juan Sanoja, Ignacio Hernandez, Luís López, Juan Echeverría, Neguel Machado, Alejandro Serrano dan prueba de ello a través de estas páginas. La décima urbana se curte de una estética simbiótica entre la ruralidad heredada de los abuelos y una ciudad que esta en una constante construcción y de-construcción de sus estéticas. La esquina, el barrio, las mujeres, la crítica política, la protesta el panfleto, la fiesta la cadencia se combinen en una lectura caleidoscópica de nuestra realidad
La décima y el verso octosílabo sirven como clave rítmica para plasmar las distintas imágenes que hacen de estos decimistas una representación de esa ciudad que se niega enterrar los acervos culturales pero que aportan elementos para definirla como una manifestación en procesos de transformación constante
Bienvenidas sean estas décimas que nos aproximan a los recitales de decimistas que se escuchan las madrugadas de velorio, paseo entre el “dijo bien” y el “tambor y canto”. Que este libro nos convoque a prestar atención después del “dijo bien” de cualquier fulía. Asistamos pues a una aproximación con la diversidad de temas que pueden darse cita en los recitales nocturnos alrededor de un altar de Cruz de mayo.

Bienvenidas estas décimas
Estos decimistas
Salud
Dijo bien
José Javier Sánchez