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martes, 19 de agosto de 2014

La palabra en predios de una antología. La literatura infantil venezolana





La palabra en predios de una antología. La literatura infantil venezolana


por: José Gregorio González Márquez

 
tomado de: http://latintainvisible.wordpress.com/2014/07/14/la-palabra-en-predios-de-una-antologia-la-literatura-infantil-venezolana/




La palabra, en su segmentación oral o escrita, retrata el alma del ser humano. Cuando se escribe, invade los predios de la existencia para vincular los mundos de la imaginación y la fantasía con la realidad circundante. En la palabra habitan sueños, deseos, pasiones, alegrías, tristezas, denuncias, incertidumbres y tantas emociones que en el escenario de la vida frecuentan el pensamiento humano. La escritura es un acto personal; es individual y solitario pues el escritor se sumerge en el universo de la palabra para atar o desatar el sentido de frases y oraciones que a la larga compondrán un poema, novela, cuento o ensayo cuyo referente sobrevivirá a la mirada del lector ávido de aventuras.
La literatura infantil – denominación que aun se discute – precisa de la constancia de sus escritores y de la calidad de lo que se escribe. Cuando se crea para niños y jóvenes es imperante considerar ciertos elementos que abarquen sus intereses y los atrapen en una espiral de aventuras, de conmociones para su deleite personal. Se vive el texto, se interioriza su contenido cuando la imaginación cabalga por los senderos del mundo lúdico. Jugar con las palabras, hacerlas intermitentes, referirlas al espacio mágico de lo ignoto despiertan en el niño la curiosidad y la búsqueda de nuevos mundos sensoriales. Invención e imaginación en la literatura infantil son ejes fundamentales en el desarrollo de la personalidad del niño. Víctor Montoya afirma que: “La actividad lúdica de los niños, como la fantasía y la invención, es una de las fuentes esenciales que le permite reafirmar su identidad tanto de manera colectiva como individual. La otra fuente esencial es el descubrimiento de la literatura infantil, cuyos cuentos populares, relatos de aventuras, rondas y poesías, le ayudan a recrear y potenciar su fantasía.” 
La literatura para niños debe estar cargada de significados para que su interiorización sea inmediata. Y no se trata de hacerla con ánimo exclusivamente pedagógico sino buscar la posibilidad infinita que el niño se divierta y goce cada palabra que salga de la pluma del escritor. 
En Venezuela la literatura infantil ha sido prolífica. El cuento y en menor cantidad la poesía, están presentes en los libros dedicados a la lectura de los niños. José Javier Sánchez poeta, investigador y especialista nos entrega la Antología de literatura infantil venezolana publicado por la Editorial La Estrella Roja y con las ilustraciones de Pablo Riesco.
En esta muestra de cuentos y poemas, Sánchez reúne las voces de innumerables escritores venezolanos que dedicaron y dedican su escritura al público infantil. Los criterios manejados para la edición son variados, no excluyentes ni sectarios. Respetando las diferencias de tiempo y espacio, el antólogo revisa la literatura infantil desde finales del siglo XIX hasta nuestros días. Apunta José Javier Sánchez en el prólogo que la edición “... tiene varios criterios que pueden conceptualizarla como una obra dirigida a enriquecer el lenguaje, el intelecto, el saber y sobre todo la experiencia significativa del lector”. 
Aunque el compilador asume que la antología recoge cuentos escritos en diversas formas, la presencia de textos con su lenguaje poético recrean la metáfora en sus incalculables dimensiones. Es significante que Sánchez reúna cuentos y poemas con características narrativas para darle cohesión e hilvane con finos hilos un sendero de referencia para la literatura infantil venezolana. En sus palabras: “es una antología de cuentos escritos de diversas maneras: prosa narrativa, prosa poética, romance, cuarteta, copla, décima, espinela, formas poéticas expresivas que narran historias...”
Otro elemento referencial presente en la antología, es la riqueza de personajes que asumen el protagonismo de los textos. De animales humanizados hasta niños comunes actúan de la mano de los escritores en escenarios disímiles viviendo aventuras extrañas o situaciones cotidianas. Se denota en los textos la variedad de ambientes en lo que se desarrollan diversidad de acciones. 
Ambientes dibujados en la geografía de Venezuela y que trascienden el tiempo y la historia para recrear un sinfín de modos de vida. Las costumbres, la picaresca, la tradición y el sentir de los pueblos se expresa en las líneas de este libro. La palabra con su rol protagónico llena de ensueño a los niños, niñas y jóvenes con una lluvia de cuentos y poemas que amanecen entre los pliegues de la imaginación y la fantasía.



Para Enrique Pérez Díaz, narrador, poeta e investigador cubano, las tendencias de la literatura infantil venezolana se mueven en: “... el constante rescate de los mitos y tradiciones ancestrales, la recurrencia al relato animista y antropomorfista de índole moralizante, el cuento de carácter maravilloso, el cuento realista- mágico... la incidencia en los temas del realismo crítico que hurga en los problemas sociales... y los cuentos más contemporáneos que exploran en el humor, situaciones actuales y sobre todo buscan acercarse a la infancia partiendo desde sus puntos de vista y la cotidianidad misma”. La descripción anterior de nuestra literatura infantil se ajusta al trabajo realizado por José Javier Sánchez en su antología. Así, Sánchez toma trabajos representativos de autores que se destacan como creadores y apasionados cultivadores de la narrativa y lírica para niños, niñas y adolescentes.
El panorama de la literatura infantil venezolana es variopinto. Como lo afirma Efraín Subero notable escritor y estudioso del tema y que coincide con José Javier Sánchez, la LIJ en sus comienzos está unida a los comienzos de los de texto. Por supuesto, al hacer tal afirmación no deja de lado la tradición oral pues ésta se fortalece y continúa su periplo al apropiarse de las páginas de los libros. Muchos escritores recrean mitos y leyendas de los pueblos originarios, rememoran los saberes ancestrales, asumen la defensa del pasado y contribuyen a la sobrevivencia de la oralidad al transcribir o versionar cuentos y poemas.
En apariencia, la literatura infantil venezolana pasaba desapercibida. Por años estuvo relegada a libros escolares o libros con tirajes de impresión mínimos. 
El poco interés demostrado incluso por quienes estaban a cargo del quehacer cultural, atentó en contra del trabajo de escritores que con abnegación escribían para niños y niñas. Muchas de esas voces se apagaron sin el reconocimiento oportuno al legado que nos dejaron. Sin embargo, gracias a la preocupación de investigadores como José Javier Sańchez, Isabel de los Ríos, María Elena Maggi, Laura antillano, Josefina Urdaneta, Alicia Montero, David Figueroa Figueroa entre otros, se rescatan en el tiempo cuentos y poemas que pertenecen al acervo literario para niños venezolanos.
El trabajo literario de José Rafael Pocaterra, Oscar Guaramato, Aquiles Nazoa, Efraín Subero, Josefina Urdaneta, Elizabeth Shôn, Julio Garmendia, Tulio Febres Cordero, Orlando Araujo, Morita Carrillo, Carlos Ildemar Pérez, Salvador Garmendia, Lucila Palacios, Armando José Sequera, Laura Antillano, Alvaro Trujillo, Lennis Pérez, María del Pilar Quintero, Gabriel Jiménez Emán, Luiz Carlos Neves, Gino González, Mireya Tabuas y muchos otros conforman esta hermosa Antología.
Recopilar tantos textos, hacer su análisis para la selección y escoger los que se quieren publicar, no resulta sencillo. Como en toda antología se corre el riesgo de la crítica pues muchos autores pueden quedar fuera sin intencionalidad alguna del autor por obviarlos o ignorarlos. Sin embargo, en este trabajo la muestra de autores y épocas históricas es representativa, en él confluyen hombres y mujeres que se han dedicado a fortalecer los lazos de la lectura y escritura con los más pequeños. Se puede estimar como lo dice José Javier Sánchez: este es un libro para leer en el tiempo, para leer en las aulas de clase, para el disfrute de niños y adultos, para leerlo bajo un árbol o al pie de la cama.







Referencias Bibliográficas
Montoya, V. (2004). El poder de la fantasía y la literatura infantil. Córdoba. Argentina: Ediciones del Sur.
Pérez, E. (2012). Una literatura sin tiempo ni edad: En: En junio como en enero. La Habana. Cuba: Editorial Gente Nueva
Sánchez,J. (2013). Antología de la literatura infantil venezolana. Caracas. Venezuela: La Estrella Roja.
Subero, E. (2010). La literatura infantil en el mundo hispanoamericano. Caracas. Venezuela: Fundación Editorial el perro y la rana.