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viernes, 17 de agosto de 2012

CINCO POETAS CARAQUEÑAS DE SANGRE Y CORAZON




POETAS CARAQUEÑAS DE SANGRE Y CORAZON

Estas mujeres, jóvenes, poetas, llevan la ciudad en ellas. Y en sus voces aflora como magia que celebra y denuncia, acaricia, moldea.

Sus voces son eco de todos los rincones, suburbios. Alma mater, bohemia y compromiso social político familiar

Su moral, es la ciudad en constante movimiento y ellas no son seres pasivos, se saben corresponsables de la estética, del ideal, de la utopía y el sueño materializado en sus acciones.

Kattia Piñango, Lennis Pérez, Sylvia Paola Sabogal, Yanuva León y Liber Aquarella del Sol Padilla, inician este ciclo por las voces de jóvenes mujeres caraqueñas


Bebamos de ellas




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Kattia Piñango














Me dejo arrastrar por la serpiente donde
los buses dejan sus almas partidas
Con pasajeros que se pierden en
los mal abreviados mensajes de textos
y las maletas de los carros
Todos quieren uno
La fiebre del último modelo
Lo último en tecnología móvil
La última moda de tener lo que todos tienen
El cancer de los comerciales
metiéndose en la fibra de concreto
deambulando por el cerebro de sus víctimas
Siempre se trata de parecer
El resto es obviable
Así como aquella niña que aprendió
A caminar viendo para arriba
Como le enseñaron
El país de la mujeres bellas
(Ella es una reina)
“la venezolana no camina: modela”
Pero yo
Que soy venezolana
No modelo
Camino
No es pasarela
Es la vía
En la que aprendo
Con la lluvia
Pegándome en el lomo
Sin paragua
Sin prisa
Sin poses de damita adiestrada

Yo no modelo,
Camino
Como me enseñó mi madre
Como me enseñaron mis abuelas.

(2008)



A David

Sorpresa fue
que luego de la brisa
y la cerveza
y la conversación
te quedaste
sosteniendo cada minuto
y descubrí demasiado tarde
el momento en que ya tus manos
eran necesarias
y tu inseguridad
te traía a mi
como un hombre abandonado
después de una guerra de mil años

Demasiado tarde descubrí el momento
en que la prisa de tenerte al otro lado de la cama
no era sólo el lleva y trae de una noche
rodeada de semén y olvido
sino la de un día en que
ver una película
y jugar al encuentro irrestricto y necesario
sería esa otra parte
que aquella noche nos ocultó tras sus dientes.

No sé si servirá de algo decir
lo que tantas veces
una se calla
con la irresistible advertencia
de arrepentirse luego.

La cuestión,
-y no te miento-
no es la marchita noche del encuentro
ni los días que brincaron al unísono
gritando que el viento siempre
trae palabras repetidas.

La cuestión
es que quererse
siempre es un derecho
del que nos vedamos
para no parecer
inútiles y tontos ante los demás.

Para mi ya cuentas
en los días en que
tomarse un café
y compartir un desayuno
destrona todas las noches
en que me había empeñado
en marcar siempre las horas de salidas.

Para mi ya cuentas
a partir del momento
en que el olor a óxido
fue reemplazado
por sábanas limpias
y almohadas compartidas.
(2007)


(de: Temporal (2008) )





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Lennis Pérez










Mi cuerpo lleno de eneros sufragó a perder en la vida para ganarle a la muerte, parió mariposas de colores en mayo y diciembre, sintió los embates de la lluvia en el tiempo. La música dejó marcas visibles al amor. Estoy satisfecha, hay amores en la sombra, bajo la tierra en el jardín, hay amores a la falda de la montaña, otro que luego de caminar largos días espera ansioso los fragmentos de una sonrisa. Otro que solo pide a cambio mi mudez. Fui cosechando flores y largos espinos, sin querer amé los silencios. Fiesta de colores, manos que me abrigaron. Mi cuerpo pentagrama de caricias, negro, blanco, mudo, bemoles de la desnudez, danzarina clave de sol. Fa. Do. Cifrado día que demora, notas entre líneas, migajas marcando rumbo peregrino. Al final herrumbre de grafías, cabriola de llamas evocando sombras, lecho solas que aguarda, hoja en blanco ansiosa a que le cuente, yermo expío, el polvo de mis zapatos deletreando el camino, la afonía del verbo, mirada intacta en un fondo sepia. Mi cuerpo lleno de eneros aun aguarda.















SOL DE GUAYAMURÍ

¿Qué tiene que ver tu nombre con la espuma?
¿Con la niebla que te arropa?
El oleaje quiere alcanzarte, la mar desea regodear tu cumbre
Guayamurí con la cabeza en las nubes
¿Qué secretos condensa el agua que te baña?
De coral, de peces, de lágrimas de pescador
La mañana se evapora para rociar tu cima y tú te
Deshaces en agua, tierra, árbol y cardón
¿Cuantos deseos te grita el viento?
Sortilegios, mantras, oración del que vive a los pies
De tu falda, gallos cantarines de tres a seis
Sonata con fondo marino, soliloquio, verde mudes
Te derrites en arcilla y viento, dejas descubierto
Tu hueso calcáreo. Pescador de río revuelto
El amor revienta semilla-pájaro cardón florido
Serías válvula quizás Guayamurí?
Garganta- borrasca- soplo que te custodia
El cardon brotó tratando de asir el cielo
La luz del sol que siempre te adorne
La lluvia que te bañe
No te desdibujes Guayamurí
Oye mi canto






A Juan Calzadilla

Llevo la tristeza a cuestas cual caracol, las penas contenidas y recontadas en una noche estrellada se niegan a desalojar la habitación que ocupo, no sé que espero no entiendo que falta. Una mirada al carrusel descompuesto, al payaso que tomo la corbata y los libros en serio, la muchacha sentada a la orilla de la playa contando los granos de arena en espera de la barcaza que no llega, así soy. Me perdí entre macondo y las casas muertas y traté de no adoptar las letras huérfanas. No sé de mis tristezas, las silencio, me las mastico en el café de la mañana, las oculto tras el maquillaje de la oficina. La vida me jugó una broma, nací a destiempo para no encontrarte sino al final del camino y allí estabas quieto esperando, a primera vista lo notaste. No me sirve de nada el talento la tristeza me abruma y me doblega, veo mas la espina que la rosa, me juego la vida y me retrato en el manual para inconformistas, no entiendo de fórmulas dadaístas pero de eso se trata, de llevar a cuestas esta tristeza iluminada con tu sonrisa tratando de encontrar respuestas en el corporal barroco de tu escritura.






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Sylvia Paola Sabogal






Nunca, jamás, siempre y sólo Caracas

Caracas juega a aniquilarnos
mientras se consume a sí misma
en el espejo de lata de un desfigurado narciso

Caracas trata de negarnos
condena al olvido a todos sus pobres
reconoce sólo a los héroes

Caracas es una pradera despiadada
donde el amor se hace a escondidas

Sucursal del Hades,
bacanal,
lupanar,
basurero,

cementerio de esperanzas

dulce néctar de concreto
bastión olvidado por los sueños

Todo eso y cualquier otra cosa es Caracas
nunca tan terrible como pudiera
jamás tan pacífica como parece
siempre viva para quien se atreva
sólo real para quien la acepte







Varias caracas Caracas VII

No te me disfraces de día, Caracas
a qué tanta pompa y falso vestido
si tú y yo sabemos la noche
que llevamos dentro






Varias caras Caracas III

Tus rosados me invitan a beberme la nostalgia.
Amanece, y la noche no pudo acabar la melancolía.

¿Qué nos queda?

Esperar a que se vaya el día
y se enciendan los postes

Esperar a que se sinceren los puentes
y resuciten los fantasmas

Esperar de nuevo tu noche
para que todos bailemos otra vez
la danza de los olvidados

¿Qué más nos queda, Caracas
si no tratar de morir en ti?




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Yanuva León                






TENGO NORTE de cangrejo y una ridícula sonrisa fuera de
tono, esta cápsula comprada a fuerza de párpados cerrados
es un grosero perfume para vomitar flores plásticas, detrás
la tierra andrajosa se llena de piojos, rastro de uñas en la pared,
agua sucia en las miradas, niños al ajillo en el último banquete
imperial, mar abierto al pez muerte, ajedrez perpetuo en el
jaque, carroña esperanza en muebles de rey, detrás dios abierta
la boca se ríe de Chaplin, tosen los pájaros con rigor de fin en las
plumas, un televisor con piernas de hembra coquetea con las
últimas neuronas y aquí burbuja procaz estos cuentos repulsivos
de palabrotas acartonadas, una promesa envejecida vierte talco
en la letrina, fórmulas de tinta resuelven la ecuación-mundo en
treinta tomos, es mejor un brocado luengo grita sin pudor un
maldito sabio parapeto, óperas, gritos, gaudeamus, pan roto.
Mientras la realidad huele a majada yo pensé en mariposas y en
ti, que no me conceda nadie el perdón.












                                                                     a Miguel Ángel Asturias

Y ya no hay santo, Dios
ni tú estás más en la boca del caído
del fiel atrás del pan
sin él
se perdió en vuelo negro
el bendito nombre que te hicieron las mesas de lujo
dónde estás pobre pie de sandalias
resucitador de hombres
multiplicador de peces
cuánta nostalgia en tu pupila desaparecida
ni el fuego rojo en la llaga hereje quiere dejar cicatriz
vuelve sólo el hechizo de mis almas vegetales
mis gigantes calcáreos
el maíz en hoja seca de Diablo Grande
el de Asturias con su humo sagrado
qué poco tu reino en mi tierra
qué enana y fácil de superar tu cuesta
ni olivos ni montes
el mar bravío en mis playas
te desnombra
hoy vuelve a vibrar el canto y el embrujo en las semillas
en las manos
en la piel
ese libro tuyo papel-mentira

quedó para azuzar la llama
en los ojos de este cosmos
que por fin se desviste
de tu miseria
sepulcro roído.


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Aquarela del Sol Padilla





Alma y la lluvia

Nadie dijo que llovería y sin embargo el cielo bajó y se nos sentó a un lado. Como el hombre que esperó su muerte en la entrada de su casa, nosotras, como hojas , como árboles tristes esperamos en silencio la lluvia y su olor de tierra mojada. No sé si llegaremos y sin embargo al mirar sé que de ti, del latido que te vive es suficiente. No pido más. Llegará la lluvia y con ella los pájaros no tendrán sed, y con ella reiremos adentro, bajo un techo amplio para que nadie sepa nuestro secreto placer de gotas frías. Tú, respiración de verde brisa, sabes cuál será el tono en que nombrarás la lluvia, acompañandola.

Para no quedarse con ese trozo de espanto en la boca
Para no negarse a una saliva histórica
Que rebulle en la punta de la lengua y que casi siempre es sal
Congestión del mar y de su orilla
Y que casi siempre deja en blanco lo que toca

Mataron a la serpiente y sólo así
Nos negaron la humedad de la mañana en que nacimos

El corazón no es lo único que late
Tocaba su verdor para que me hablara
Y la hoja se quedó inmóvil como la mano
Como la gravedad que nos sostiene



Ir a comerme una manzana con Eva y plantarme indecente, poco refnada,
frente a su cuerpo marino, rondarle su cabellera  líquida y azul, rescatarla
de  ese  viejo  egoísta  que  se  hace  llamar  todopoderoso.  Sentarnos  toda  la tarde a comer manzanas, las más rojas, las más blandas y jugosas manzanas del supuesto pecado; comilonas, acostarnos frente al sol y celebrar la festa rebelde, de seguro Adán andará buscando hojas para taparse  la desnudez, tan cobarde como siempre. Hablar en otro idioma nunca impuesto, quizás como los pájaros, como los peces o culebras, un idioma vegetal como esta tarde. Sacarle la lengua al mundo y reírnos eternamente, danzando como lluvia, empapando todo lo que sabe a fores. Plantarle otro árbol a la noche para que venga  a  recoger  sus  lunas  redondas  como naranjas. Las monjas arrugadas, tediosas, todas despavoridas huyendo de los conventos, gritando el fn del mundo  ¡Eva planta árboles prohibidos con otra mujer desnuda! Adán se tapa los ojos, ¡Qué horror! El Papa seguro morirá de un infarto. No verá la rebelión desnuda y sin costilla de Adán. Eva y yo, descalzas entre las líneas de un libro bien aburrido, decidimos escapar con la mochila cargada de manzanas, para  todas  las Evas que  esperan  ansiosas  el  gran mordisco jugoso de la libertad.
Amén.