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jueves, 26 de noviembre de 2015

Sofía vuelve a nacer multiplicada. Aquarela del Sol Padilla y su libro Acordes del mañana A diez años de su publicación









Sofía vuelve a nacer multiplicada

Aquarela del Sol Padilla y su libro Acordes del mañana

A diez años de  su publicación



Por José Javier Sánchez


Porque hoy no podemos dejar de cantarle a la vida
Porque hoy no dejamos de alzar nuestra voz colectiva
rompemos la tristeza con golpes de alegría,
Cantata a Fabricio Ojeda
Gloría Martín


Aquarela del Sol Padilla, logra con su libro Acordes del mañana posicionar en los lectores venezolanos una voz que romperá el canon tradicional de la novísima poesía venezolana. En la primera edición del Certamen Mayor de las Artes y las Letras, también conocido como “Cada día un libro” organizado por el Vice Ministerio de Cultura, a través de la Dirección de Literatura del desaparecido Conac, en el año 2005, sobresale con una obra que dará mucho de qué hablar entre los amantes y seguidores de la joven poesía venezolana.


Aquarella del Sol Padilla joven y profunda poeta, nacida en Caracas en 1988, se abre paso en las letras venezolanas con su ópera prima Acordes del mañana, para de una manera sensible y estremecedora empoderarse del sentimiento de un país y de una sociedad, tantas veces fracturada por la opresión, por el abuso del poder político y económico, por el silencio sitiado para los que soñaban, pretendían, apostaban y/o construían un mundo mejor


De niña, fue músico, intérprete de violín en el conservatorio de Música Vicente Emilio Sojo, pero decidió abrirse paso a otros universos menos fragmentarios para el aprendizaje, para el saber. La música es algo que jamás ha abandonado, es algo que ama, que sigue, que cultiva en distintos escenarios. Hay música en sus fotografías y en sus poemas, sobretodo en su estructura donde innovan en la rítmica y en la sonoridad.


Pero su música no milita con la academia sobre todo con la estructura y rigidez de las grandes academias, de las grandes orquestas, la música de sus poemas milita con la nueva canción latinoamericana. Su música germina con el canto que se gesta en los movimientos sociales, en la movida cultural, en las nuevas propuestas, en el sueño por inventar, en el poema renovado a través de cada uno de los acordes que componen este libro


Desde su libro Acordes del mañana podemos establecer un diálogo no intencionado entre la poeta y autores vanguardistas como Miguel Hernández y César Vallejo quienes colocaron su pluma al servicio de las causas justas, de las causas sociales, de los desfavorecidos, atropellados, desaparecidos por los sistemas oligarcas, y que fueron movidos por la valoración y el reimpulso de los sueños de hombres y mujeres que dieron su vida, libertad y aliento al servicio de la Gran Poesía.


Miguel Hernández el gran poeta español apuntaló su pluma a exaltar el valor de los humildes, de los que no formaban parte de la tiranía, de los que resistieron desde el trabajo, desde la humildad, desde el afecto distinto, para ellos cantó:

“Mi vida es una herida de juventud dichosa.
¡Ay de quien no esté herido, de quien jamás se siente
Herido por la vida, ni en la vida reposa
Herido alegremente!
(…)
Para la libertad sangro, lucho, pervivo
Para libertad, mis ojos y mis manos,
Como un árbol carnal, generoso y cautivo,
Doy a los cirujanos”[1]


En este libro la poeta transita con la herida hecha a su pasado, herida alimentada por los sueños, por la esperanza, pero sobre todo por la conciencia que se gesta un futuro mejor con ella como corresponsable. Este libro moverá en el lector los cantos de Miguel Hernández no como eco sino como inconsciente colectivo que circula por la sangre de Aquarela y que se cuela en sus acordes:


“Entonces me invento mis soles,
                                                   mis nubes
me recreo en los jardines
sobrevuelo la esperanza malgastada
busco rostros apacibles
en el ir y venir sobre los rieles”[2]



La poeta peruana Rocío Silva Santisteban, a quien respeto altísimamente por su trabajo poético, por su trabajo social y su sensibilidad, y quien nos visitó en la 4ta edición del Festival Mundial de Poesía de Venezuela le responde en una entrevista escrita al gran Julio Ortega  algo con lo que me permito aproximar esa sensación  de Aquarela al escribir:


“…una a veces escribe por un pálpito; otra veces para sacarse algo de encima. Como profilaxis. A veces el ritmo esta martillando antes que la imagen, otras la imagen se come todo tipo de posibilidad de ritmo… A veces una tiene como motor una idea, abstracta absolutamente, no vinculada a imagen o tropo poético alguno, y entonces el camino de la escritura es el parsimonioso ejercicio de darle alguna forma… “  [3]


Y cito a Rocío Silva Santisteban porque en estas dos poetas siento una movida social avasallante contra los sistemas opresivos.


Aquarela es la voz de los que han tenido voz desde el fusil, desde la protesta de calle, desde la sensibilidad social, desde el poema leído en voz alta, desde el gesto y el acto de escuchar las canciones de Gloria Martín, la Cantata Fabricio Ojeda, la Nueva trova cubana, a Silvio y Pablo, pero también desde su lectura sentida de Gustavo Pereira, Víctor “El Chino” Valera Mora y Roque Dalton.


Me aproximo a estos versos y en ellos leo el registro de otra época. Una época que envuelve a héroes anónimos. En este libro se presencia el registro de una época, de un sentimiento y de un ideal, sustentados en sueños revolucionarios, presentados desde la visión de la autora como la coprotagonista, como hija de la conspiración y de la lucha clandestina por la revolución.


Acordes del mañana es el producto de una formación política e ideológica con sustento en el afecto familiar y en los valores. Desde esta obra nos aproximamos a la militancia que se construye desde la formación en la familia, con los amigos de los padres, con los tíos militantes que frecuentan la casa familiar, que hablan de una sociedad idealizada por la revolución y que crecen, se desarrollan y viven cumpliendo con una disciplina revolucionaria.


Este libro es la manifestación de un espíritu formado desde esa compañía, esa presencia perenne, y desde ese aprendizaje, del saber leer la época, desde la mirada, desde el rol, desde el compromiso que toca a los hijos de los revolucionarios, de los utópicos. La utopía se asume desde la cotidianidad, la cotidianidad es alimentada por el espíritu de la conspiración y la voz de este libro no es la voz del líder revolucionario, no es la voz del mártir, es la voz del que acompaña y sabe nutrirse de cada atmósfera, de cada aire, de cada conversa, de cada canción, de cada poema leído en voz alta, de cada café o té compartido en rededor de una conversa militante.


La clandestinidad se construye en familia en una escala de valores donde el niño, el joven, el padre y la madre saben cuándo y de qué hablar. Donde el niño reconoce el peligro de la represión y hace crítica, donde cuestiona a un sistema que toca a las multitudes a través de la proliferación de la represión, la violencia, la corrupción y los antivalores.


Este libro evoca en mí una época juvenil que abrió las puertas a las filas de la revolución desde la militancia sustentada en la sensibilidad social, en la utopía de la construcción de una sociedad sin clases sociales, sin ricos ni pobres, sin polizontes ni milicos.


Este libro es en mi opinión el registro de una intensa experiencia de sensibilidad vivida en el terreno de los revolucionarios, el afecto de este libro no es el afecto de los pequeños burgueses, ni de los melómanos salseros, ni de las hermanitas descalzas: es el de los revolucionarios. 


En Acordes del mañana Sofía es la utopía cultivada en el espíritu, el sueño porvenir, es la tarea futura de cada soñador de revoluciones. Sofía es la semilla que germina para reinventar el mundo desde el sueño labrado con trabajo con ética revolucionaria:


“¿QUIÉN ES SOFÍA?”
Sofía ama. Sofía sueña. Sofía siembra. Sofía es néctar. Sofía hermosa. Sofía cuenta mariposas. Sofía lucha. Sofía sabe. Sofía señala. Sofía recuerda. Sofía no perdona. Sofía no olvida. Sofía tiene miedo Sofía no llora (…).
Vuelve a nacer multiplicada”[4] 

En el Poema “Adentro se lloraba el amor recibimos una postal desde la clandestinidad materna, la clandestinidad militante y conspirativa a favor del hombre nuevo. En este poema la madre es la memoria de la represión sufrida por los mártires de los años sesenta y la poeta de manera profundamente sensible nos dice:


“Nunca vi morir a los nuestros
Pero bebí su sangre de tu seno
Que adentro se lloraba el amor”.[5]


En este libro nuestra autora se asume como hija del futuro como corresponsable de la construcción de un mundo mejor:



“Aprendimos a remedar los jirones del horror
Cultivar la esperanza
Sin jardín

(…)
Comprendimos que la vida del que lucha
No se acaba
Reverdece en nuestras manos
(…)
Estamos
Vivos
Para siempre
Y de pie”[6]



Acordes del mañana es un libro que nos sorprende desde la primera página, desde el primer epígrafe, desde el primer aliento de la poeta, en cada poema que sucede nos vamos cargando de una sensibilidad, de una nostalgia, de una memoria. Es un libro escrito por Aquarela aproximadamente a sus dieciséis años, y es un libro que nos da lecciones de vida.


El verso comprometido con el hacer, con la praxis, con el sentir desde la piel desde la entraña.


La poeta después de diez años sigue militando con la poesía desde la fotografía, desde el audiovisual, desde la formación que ha gestado en los niños de sectores humildes como es el caso de los niños del barrio Las Torres de Los Mecedores a los que acompañó desde el aliento de Sofía, a desarrollar talleres de foto-lata que les permitieran dibujar el mundo desde su mirada infantil, fresca.


Hoy, diez años después, nuestra poeta prepara una nueva propuesta literaria desde la casa madre Monte Ávila Editores y estamos seguros de que su voz,  su lente, su aliento, seguirán apuntando para preservar cada paso logrado por los revolucionarios y podrá con armonía continuar afinando melodías y rítmicas para proseguir construyendo los Acordes del mañana. Acordes que florecen en cada conquista en los espacios del amor, de la solidaridad, del trabajo colectivo, del respeto al otro y  del respeto a uno mismo.


Sus acordes seguirán llegando para hacerse canción, poema, grito, batalla y victoria. Para abrir sendas a los nóveles poetas, con una sensibilidad social que me estremece. Pero sobre todas las cosas, la poesía de Aquarela del Sol Padilla seguirá germinando, floreciendo y estallando para preservar un espacio que ya se ha forjado en las alturas de nuestra poesía venezolana.






[1] HERNANDEZ, Miguel. Poemas sociales, de guerra y muerte. Madrid. Alianza Editorial. 1977.
[2] PADILLA, Aquarela del Sol. Acordes del Mañana. Colección Cada día un libro. Caracas. Ministerio de la Cultura. Consejo Nacional de la Cultura. 2005
[3] ORTEGA; Julio. El hacer poético. Vol. II. Colección Testimoniales. Caracas. Monte Ávila Editores. 2012
[4] PADILLA, Aquarela del Sol. Acordes del Mañana. Colección Cada día un libro. Caracas. Ministerio de la Cultura. Consejo Nacional de la Cultura. 2005
[5] Ibidem
[6] Ibidem