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lunes, 18 de enero de 2016

José Javier Sánchez: A medida que se lee más menos se tiene la razón




El escritor caraqueño apuesta por la literatura como un hecho compartido

José Javier Sánchez: A medida que se lee más menos se tiene la razón


Por Diana Moncada

1 noviembre 2015 
Para el autor de Código postal 1010, “la poesía está hecha por todos, como pregonaba el Conde de Lautréamont.Es el poeta quien debe hacerla visible a través del poema


José Javier Sánchez es poeta, promotor de lectura e investigador. Oriundo de la parroquia La Pastora, en Caracas, ha logrado sintetizar en su poética la tradición, la expresión popular y lo urbano. Su propuesta literaria, tanto en la poesía como en la compilación y edición de antologías, se ha circunscrito en la concepción de la literatura como un hecho compartido.
“La literatura contribuye a ampliar nuestro universo, a ver el mundo desde diferentes miradas. Nos ayuda a ser menos egoístas, porque en la medida en que lees más, te das cuentas de que menos tienes la razón. La razón es un ejercicio compartido que implica que la verdad no es absoluta, todas y todos la vamos construyendo”, explicó el poeta, quien actualmente imparte un taller sobre los escritores Gustavo Pereira, Ramón Palomares y Juan Calzadilla.
En conversación con el Correo del Orinoco, Sánchez extendió su reflexión sobre los temas que giran en torno a la lectura y la escritura en relación con su contexto social e histórico. “La escritura es un compromiso permanente. Debemos democratizar la lectura y la escritura”, expresó.
Asimismo, el autor de Código postal 1010 acotó que uno de los retos en los contextos institucionales es contribuir con la formación de lectoras, lectores, docentes, bibliotecarias, bibliotecarios, promotoras y promotores de lectura, en aras de “potenciar el debate de las ideas políticas, pero también para que el universo de ideas se siga ampliando cada día y seamos capaces de contribuir a la formación de un mejor país”.

LA POESÍA SUCEDE TODO EL TIEMPO

Sánchez, quien cuenta con tres poemarios publicados, define la poesía como “algo que sucede todo el tiempo. La poesía está en todas partes. No todos somos capaces de percibirla, no porque unos sean más capaces que otros, sino porque es un tema de atención y disposición, y la disposición es un espacio que sí debemos procurar. Y tiene que ver con el trabajo creador y con el ejercicio de la sensibilidad”.
Este ejercicio de creación parte de una lectura constante y atenta, “pero leer no solo significa ir a los libros. Leer también es estar atentos a lo que pasa y a lo que está más allá de las palabras. La poesía está hecha por todos, como pregonaba el Conde de Lautréamont. Es el poeta quien debe hacerla visible a través del poema”.
El poeta, según José Javier Sánchez, debe, en el ejercicio de su escritura, nutrirse de la obra de diferentes escritores.
“Leer lo que otros han escrito sobre los temas de nuestro interés es fundamental, porque nos da una amplitud de miradas y lenguaje y eso deviene en una apertura para nosotros poder escribir”.

EJERCICIO DE LA LIBERTAD

“La libertad implica que nadie es amo de nada, y que nadie es esclavo de nadie. En ese sentido, la literatura es un ejercicio de libertad, porque nadie es dueño de la literatura”, expresó Sánchez, quien piensa que “el poeta es un intérprete de la realidad. No es un Dios, es un intérprete”.
El poeta cree que es necesario “romper la visión miope” que tienen algunos escritores cuyo afán es alcanzar el poema puro, libre de influencias. “En toda literatura hay intertextualidad”, lo cual quiere decir que cada obra se nutre de otras, anteriormente escritas.
En este sentido, José Javier Sánchez es un poeta que ha sido influenciado no solo por la literatura sino también por diversas fuentes artísticas, desde la música popular, pues desde hace 20 años participa en la realización del culto a la Cruz de Mayo, en La Pastora; hasta el teatro, la acción política, el imaginario religioso y el trabajo con la lectura en diferentes espacios públicos.

LITERATURA INFANTIL

Sánchez actualmente trabaja en la Antología de literatura infantil latinoamericana , que le da continuidad al proyecto de compilación de cuentos infantiles que publicó en el año 2013 con la Editorial Estrella Roja.
“Este proyecto aspira a ampliar mucho más el panorama de la creación literaria infantil durante finales del siglo XX y principios del XXI en América Latina”, agregó el investigador.
La riqueza de este género se fundamenta, según el poeta, “en la naturalidad y el tratamiento que se le da, desde ella, a los grandes temas y a los diversos problemas de la humanidad. Un niño que disfrute de mucha literatura infantil será un gran lector de todo tipo de literatura en el futuro, será amante del cine, de la música, de las artes plásticas y de la naturaleza”.
La promoción de la lectura en la infancia, ejercida desde la escuela, el hogar, los medios de comunicación y las bibliotecas, “es la única garantía de alcanzar un país de lectores independientes, con criterio, con formación y sobre todo con memoria”, explicó Sánchez, quien avizora en el género varios retos.
“La literatura infantil venezolana debe cuidarse de aniñamientos, excesos de diminutivos, de banalidades.
Los escritores de este género deben entender que las niñas y los niños cada vez son más despiertos, más versátiles en esta sociedad del siglo XXI. La literatura infantil debe alejarse del adoctrinamiento y dejar de contribuir con la sociedad de consumo”, enumeró.
Asimismo, el autor apuntó que tanto organismos públicos como privados deberían incrementar las becas al estímulo de la creación literaria en este género, así como el apoyo a la edición e impresión de este tipo de publicaciones.

TRES VOCES

Actualmente, Sánchez es facilitador del taller Tres voces y una época en Ramón Palomares, Juan Calzadilla y Gustavo
Pereira, una iniciativa impulsada por la Fundación Biblioteca Ayacucho que tiene como propósito “divulgar la literatura venezolana, hacer más accesible al público la obra de estos poetas. Valorar y promover la creación literaria a partir de la lectura de su revisión, de su lectura”, aclaró.
La obra de los tres poetas mencionados forma parte de la colección de clásicos latinoamericanos de este sello editorial.
Otro de los objetivos del taller es promover la colección de los libros digitales de la Biblioteca Ayacucho, para captar un público al que no se han dedicado con tanta fuerza. Los libros pueden descargarse en la página web http://www.bibliotecayacucho.gob.ve/fba/.
El taller forma parte de un ciclo en el que se reflexionará sobre la obra literaria de diversos escritores venezolanos y latinoamericanos que han sido publicados por la editorial referida y se da en el contexto del 41º aniversario de la editorial.
“Lo más rico de estos tres autores es que como conjunto dan una visión del universo poético venezolano. En Ramón Palomares nos encontramos con una búsqueda que aspira a resaltar un territorio, el territorio del habla andina, y también de nuestro campesinado, desde el respeto y desde una valoración del lenguaje en su justa dimensión”, manifestó el facilitador.
Sánchez destacó en la poesía de Palomares la existencia de una “valoración de la muerte, de los muertos, los desaparecidos, de los rituales, de una cultura milenaria que es situada al servicio de los lectores con el respeto que se merece”.
En el caso de Juan Calzadilla, Sánchez explicó que su poética se caracteriza por “una apuesta a la ironía, el desenfado, una estructura del lenguaje experimental. Ha logrado hacer filosofía desde la poesía, sus aforemas son también principios filosóficos. Él es el poeta de ciudad, de lo urbano, y asume la ciudad desde una posición crítica, la acepta y a la vez condena el ritmo al que nos somete”.
Por otro lado, el poeta valora de Gustavo Pereira “la aproximación que hace desde el poema a la experiencia del lenguaje de Oriente, el rescate y valoración de las poéticas de nuestras culturas aborígenes latinoamericanas”, así como destaca la creación del somari, un estilo único dentro de la poesía venezolana.
“El somari es una propuesta que sintetiza de manera bella, profunda y culta la riqueza de un lenguaje sublime. Su estructura pudiera ser semejante al haiku, pero esta propuesta va más allá. Su dimensión es muy amplia porque toca diversos te- mas”, manifestó Sánchez, quien aseguró que el somari tiene la capacidad de “dejar resonando su palabra en los lectores”.
El taller se realizó en la Librería del Sur, del Teatro Teresa Carreño, hasta esta semana. En el mes de septiembre Sánchez también dirigió un espacio formativo sobre los escritores Andrés Eloy Blanco, Vicente Gerbasi y Juan Liscano.
Texto/Diana Moncada
Foto/Héctor Lozano
Caracas