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lunes, 25 de junio de 2012

Los poetas no escribimos sólo de amor

José Javier Sánchez: Los poetas no escribimos sólo de amor
Caracas, 14 Jun. AVN.- Con verbo relajado, José Javier Sánchez se define como un poeta soñador que cree en la fuerza de la palabra como método para la transformación de la realidad y del imaginario, en beneficio de la unión, el afecto y la solidaridad.
A cuestas lleva una larga historia marcada por la influencia literaria que fue alimentando mientras leía la gran colección de obras que atesoraba su tío Alí Sánchez, en la amplia biblioteca de la casa que compartía con familia.
Actualmente, a sus 41 años de edad, con una destacada carrera literaria encima, se sitúa en la acera crítica y afirma con propiedad que la vocación de sus colegas no se basa simplemente en escribirle al amor.
"Ese lugar común de que el poeta solo escribe sobre el amor es falso. Sí hay que reconocer que se hace en algún momento, pero solo es una etapa. Una cosa es apelar a los poemas para seducir, otra es pasarse la vida en eso porque ya se caería en la cursilería", comenta.
En ese contexto deja claro que la poesía venezolana está rompiendo los moldes, y que esa labor la llevan a cabo los más jóvenes, quienes a su juicio están abriendo las brechas para la consolidación de las nuevas generaciones de la poesía nacional.
Las convicciones que hoy defiende José Javier no surgen de la nada, pues con tan solo 12 años debido a su afición por la lectura fundó una pequeña biblioteca comunal  ayudado por los curas Benedictinos de su barrio de crianza llamado Las Torres, ubicado en la parroquia La Pastora, en Caracas.
"Cuando mi tío Alí se casó se llevó su colección de libros de la casa, a los meses también mudaron la biblioteca de San José del Ávila, que era la que me quedaba más cerca. Entonces me di cuenta que no tenía nada que leer y que necesitaba un lugar. Así surgió la biblioteca comunal", relató entre risas.
Poeta de pura cepa
Su pasión literaria arrancó con la poesía clásica común caracterizada por la composición de versos en rimas, siendo la Cruz de Mayo su primera musa, mientras se desarrollaba como cultor de festividades tradicionales populares.
"La poesía clásica siempre me pareció predecible, esa estructura se convirtió en una rutina y sentí la necesidad de fracturar la métrica de la poesía y me acerqué a los versos libres componiéndolos sin rimas. Después entendí que también podía expresarme por medio de la tradición, la problemática social, los verdaderos sentimientos y los sueños frustrados".
Con esa nueva visión literaria José Javier llegó a los grupos poéticos impulsados por los militantes izquierdistas que se congregaban en la Universidad Central de Venezuela (UCV), a mediados de los años 80; allí se relacionó con diferentes personalidades de las letras, que como él se abrían espacios dentro de los círculos intelectuales de la época.
Finalmente se graduó como educador en la Universidad Simón Rodríguez, después de haber intentado infructuosamente cursar estudios de Trabajo Social en el Colegio Universitario de Caracas y Letras en la UCV.
Su vida entre poemas, versos y enseñanzas también se ha visto influenciada por la presencia de su única hija, Gabriela, de 14 años, a quien el mismo define como la esencia que mueve su mundo.
"Ella me permitió la posibilidad de verme como una persona responsable, una persona capaz de realizar un proyecto consecuente. Con ella rompí la visión del padre dictador para convertirme en su compañero y su amigo para que entienda que está construyendo una vida junto sus padres  y que es corresponsable en todos nuestros proyectos", expresó.
Desde el lunes 19 de junio José Javier se enfocará en su participación dentro de las actividades del Festival Internacional de Poesía que se realizará en varios puntos de Caracas, donde tendrá la oportunidad de recitar parte de sus obras, entre las que se encuentran: Fragmentos para una memoria (2007), Antología de decimistas caraqueños (2008), Hasta que el recuerdo lo permita (2009) y Código Postal 1010 (2010).
"Estas actividades son espacios para el encuentro y la integración en función de la palabra, para la construcción de un mundo mejor. La posibilidad de que nos reunamos gente de diversas partes del mundo significa que muchos de los presentes quieren dejar un mensaje de transformación".
Dentro de las actividades profesionales también destaca su labor como educador de la Agencia Literaria Venezolana, perteneciente al Centro Nacional del Libro (Cenal), así como su rol de tallerista poético en los encuentros que realiza todos los lunes, desde las 5:00 de la tarde, en la sede de Librerías del Sur, ubicada en el Teatro Teresa Carreño.
Paralelamente se alista para su participación en el Festival Internacional de Poesía de Medellín que se llevará a cabo a finales del mes de junio. En el evento formará parte de la representación de la poesía venezolana.
"Para lidiar con todo este mundo y ser un gran poeta hay que cargarse de muchas cosas, hay que investigar, intercambiar opiniones. Ese es el trabajo que debe hacerse, eso sí, sin olvidarse de la calle, de la gente. Cuando se hace así fluye de manera natural", agrega.
Christian Gutiérrez AVN 14/06/2012 11:11